martes, 6 de noviembre de 2012

Vivir sin atracción sexual

Las personas asexuales son el 1% de la población. Cada vez se animan más a comentarlo pero suelen ser incomprendidas y discriminadas. Buscan visibilidad a través de las redes sociales.
SEBASTIÁN RÍOS*
A los 17 años, y de la mano de Google, Hebe "Luli" Cattáneo descubrió su "lugar en el mundo". Hasta entonces, una palabra de significado desconocido daba vueltas en su cabeza, por lo que decidió googlearla. La palabra era asexual, y la definición que le devolvió el buscador se ajustaba perfectamente a lo que Luli sentía.
"Durante toda mi vida tuve cierta indiferencia hacia el sexo, nunca me pareció algo esencial o divertido y siempre intenté evitar situaciones íntimas con otros chicos. Y no me refiero a pequeños besos o abrazos, porque las muestras de cariño me agradan. El problema surgía cuando notaba cierta tensión sexual en el otro, me incomodaba esa situación", cuenta Luli, hoy con 20 años, estudiante de Derecho y fundadora del grupo de Facebook "Yo también soy asexual".
Como les sucede a muchas personas que un día descubren que no sienten ningún tipo de atracción sexual hacia otras, Luli se preguntó si no estaría equivocada. Y si ese sentimiento no podría revertirse.
Una vivencia similar tuvo Sabrina Canessa durante el proceso de reconocerse asexual. "Jamás me sentí interesada por el sexo, nunca tuve ninguna curiosidad ni interés, por lo que en algún momento tuve miedo de que tuviera alguna enfermedad. Pero cuando descubrí que la asexualidad existía, se me fue un peso de encima, porque no había nada malo ni roto en mí", dice esta estudiante de sistemas argentina de 24 años.
Hoy, la asexualidad es considerada por muchos una orientación sexual más a tomar en cuenta a la hora de pensar la sexualidad humana. Eso propone, entre otros, Tony Bogaert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Brock, de Canadá, quien ha investigado en profundidad el tema. "La falta de atracción sexual puede ser definida como un tipo de orientación sexual, una cuarta dimensión de la orientación sexual: homosexual, heterosexual, bisexual y asexual", explicó el psicólogo, vía email.
Según Bogaert, alrededor del 1% de la población es asexual, lo que puede manifestarse de dos formas: "Aquellos que carecen completamente de deseo sexual y por lo tanto no se ven atraídos sexualmente por otros, y aquellos que tienen algún nivel de deseo sexual, pero que no conectan con el deseo sexual del otro, por lo que tampoco se ven atraídos por otras personas", explica Bogaert, autor del libro Understanding Asexuality (Comprendiendo la asexualidad).
En cualquiera de los casos, es muy común que las personas asexuales se sientan discriminadas o, cuando menos, incomprendidas. "Muchos se sienten discriminados, e incluso hay algo de evidencia en torno al hecho de que las personas heterosexuales ven a las asexuales en forma más negativa que a los gays o a las lesbianas", dice Bogaert.
"Hay mucho de mitología en torno al sexo, que en algunos aspectos incluso está sobrevalorado -advierte por su parte el doctor Adrián Helien, médico psiquiatra y sexólogo del hospital Durand, y autor del libro Cuerpos equivocados-. Pareciera que, si uno tiene buen sexo, va a ser más feliz, pero en realidad lo que va a tener es... buen sexo. Nada más, no es que a uno le va a ir mejor en la vida por ello. Y si bien el ejercicio de la sexualidad es importante para muchas personas, no lo es para todas. No hay una norma al respecto."
Cuenta Sabrina que cuando le explica a una persona que ella es asexual la reacción primera es siempre de incredulidad. "Me preguntan si tengo un problema hormonal, si me rompieron el corazón alguna vez, si tuve algún trauma en la infancia... Buscan razones o motivos, cuando en realidad no es un error, sino algo con lo que uno nace", dice Sabrina, al tiempo que agrega que al menos en un punto su historia no es la habitual de las personas asexuales: "Yo tengo una familia comprensiva, por lo que nunca tuve que esconder nada".
Luli dice haberse sentido muchas veces incomprendida. "No todos mis amigos entendieron de qué se trataba esto de ser asexual, por lo que algunos optaron por evitar hablar de sexo o incluso dieron por sentado que yo no entendía sobre el tema, por lo que me sentí excluida. Recuerdo que una amiga me sugirió la idea de tener que experimentar más, lo que rechacé, ya que la idea de experimentar algo sexual no me interesa."
De esa necesidad de lograr visibilidad para una vivencia que es normal entre quienes se reconocen asexuales es que en los últimos años han surgido -de la mano de Internet-numerosos foros, grupos de Facebook e incluso ONG que agrupan a la comunidad asexual. La más conocida es la llamada The Asexual Visibility and Education Network (AVEN); en castellano, Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad.
Johanna Villamil, de 27 años, gestora cultural, es, desde Bogotá, Colombia, la coordinadora de la rama iberoamericana de AVEN. "La palabra asexual es un poco rara, un poco confusa, se piensa que va en contra de lo sexual, que es antisexual, cuando en realidad es otro camino u otra opción dentro de la sexualidad misma", dice Johanna en conversación telefónica.
Desde su mirada, la asexualidad es una forma distinta de enfocar las relaciones humanas, lo afectivo y emocional, e incluso la intimidad, pero sin pensar al sexo como necesario. "Estamos en una sociedad que nos enseña que el vínculo más cercano que puede uno tener con otra persona es a través de una relación sexual, y que incluso es la forma indispensable para tener ese vínculo. Entonces, ¿si no te interesa tener sexo quiere decir que no tenés derecho a tener un vínculo o una relación?", dice Johanna.
"Pero que las personas asexuales no sientan atracción sexual hacia otras personas no significa, necesariamente, que no tengan relaciones sexuales -señala-. Por definición, somos personas que tenemos nula o baja frecuencia sexual, y dentro de la baja, se tienen. En mi caso, yo estoy en pareja con una persona no asexual, y tengo un máximo de cinco relaciones sexuales al año." *La Nación/GDA

UNA NUEVA ORIENTACIÓN

La primera conferencia no académica para abordar la asexualidad se desarrolló en la Universidad de Southbank, Londres, en julio pasado, informó The Independent. Michael Doré, organizador de la conferencia World Pride (Orgullo Mundial), dijo: "Queremos que se reconozca la asexualidad como una orientación sexual válida, en lugar de un trastorno o algo que la gente tiene que ocultar".
En la asexualidad, existen cuatro "orientaciones románticas": heterorrománticos (sienten atracción romántica); homorromántico (cuando es hacia una persona de su mismo sexo); birromántico o biamoroso (es aquel en el que la atracción amorosa no se basa en el género de la persona) y arromántico (en estos casos, no sólo no hay atracción sexual, sino que tampoco hay atracción romántica o amorosa de ningún tipo).

NO LES IMPIDE TENER PAREJA

La asexualidad no es (o no debería ser) un obstáculo para formar una pareja, afirma el psicólogo Tony Bogaert. "Una persona puede sentir una atracción romántica hacia otra, aun cuando no necesariamente tenga una atracción sexual. Por eso, una persona asexual puede enamorarse de otra, e incluso puede querer formar una familia." De hecho, explica Sabrina, existen diferentes orientaciones "emocionales" dentro de la asexualidad. "Aunque uno no sienta una atracción sexual, sí puede sentir una atracción romántica, y buscar cierto lazo emocional hacia cierto sexo: puede ser heterorromántico, homorromántico, birromántico o, incluso, arromántico", enumera Sabrina, que se reconoce en el último grupo: no atracción sexual-no atracción romántica.
"Todos somos seres sexuales, todos tenemos posibilidad erótica, el tema es poder tener la libertad y la autoconciencia para ejercerla o para no ejercerla -concluye Helien-. Que a una persona no le interese ejercer el erotismo o el autoerotismo es una posibilidad más dentro de la rica diversidad sexual humana."
Para quienes busquen más información sobre el tema el blog Diarios de asexualidad (http//diariosdeasexualidad.blogspot.com/) reúne artículos que se publican en medios masivos y otra información.
http://www.elpais.com.uy/suplemento/ds/vivir-sin-atraccion-sexual/sds_672218_121028.html

sábado, 3 de noviembre de 2012

ASSOCIATIE KU LEUVEN. Asexualidad

Bienvenido!
 Esta encuesta trata de asexualidad, popularmente descrito como la falta de sentir atracción sexual.
Gente asexual no se siente sexualmente atraída por otra gente, ni por hombres, ni por mujeres. La mayoría de las personas asexuales nunca ha sentido atracción sexual. Sin embargo, se puede observar variaciones en la comunidad asexual: algunos tienen o desean tener una relación, otros no, algunos son (o han sido) activos sexualmente y otros no. Sigue habiendo confusión sobre como se puede ver asexualidad, algunos pretenden que es una orientación sexual tal como heterosexualidad u homosexualidad.
Si te reconoces en esta descripción, te invitamos a rellenar esta encuesta.
 Con esta encuesta, quisiéramos obtener más visiones de cómo gente asexual describe la asexualidad. Es más, queremos mapear la variedad de la comunidad asexual respecto a experiencias relacionales y sexuales. Por último, queremos analizar la relación entre correlatos biológicos, psicológicos y sociodemográficos.

 Rellenar esta encuesta te llevará unos 50 minutos. 
¡Muchas gracias de antemano por tu ayuda! 
https://websurvey.kuleuven.be/index.php?sid=15915&lang=es

Si alguno/a está interesado/a en participar en este tipo de estudios tanto mediante cuestionarios anónimos como realizando entrevistas personales para contribuir con ello a profundizar en este tema que nos toca a todos, por favor, no dudéis en comentarlo aquí y os facilitaremos todo lo necesario. Actualmente el grupo REVA también necesita de vuestra colaboración.

Gracias infinitas!!!

viernes, 26 de octubre de 2012

Represion sexual y sus consecuencias

Aquí os paso este interesante artículo sobre las consecuencias que puede tener la represión sexual tanto en los heterosexuales, los homosexuales y los bisexuales como en nosotros los asexuales. Gracias a Mademoiselle Grimoire, seguidora de este blog, por recomendármelo.
La raíz de muchos de los males que aquejan la sociedad contemporanea es la negación de la sexualidad natural. Cuando esa sexualidad natural es reprimida, negada o vilificada, los deseos e impulsos naturales del individuo quedan atrapados en una zona intermedia del subconciente, rebotando de un lado a otro, afectando adversamente la formación del carácter creando tensión, alimentando fantasías, degenerándose poco a poco hasta qué, cuando finalmente emergen al exterior, emergen como impulsos degenerados, destructivos, en búsqueda de una reivindicación, de una libertad, de una salvación enfermiza y degenerada. En la mayoría de los casos la identidad personal se desarrollará en base a la sexualidad natural. En estos casos la capa de represión intermedia es percibida como una fuente de maldad, de "pecado", de concupiscencia de inestabilidad emocional y depravación moral dentro de uno mismo. En casos específicos, sin embargo, la represión sexual consigue neutralizar y ocultar la sexualidad natural al punto de que los impulsos sexuales naturales no llegan a la plena conciencia, sino que son reprimidos y transformados por la barrera intermedia en lo opuesto de lo que eran. De ahí surgen identidades sexuales secundarias y opuestas a la identidad sexual natural del individuo.
 La inmensa mayoría de las personas son por naturaleza heterosexuales. Pero también hay personas que son por naturaleza homosexuales, bisexuales y asexuales. Cuando los impulsos sexuales de estas personas son reprimidos totalmente esto causa el surgimiento de una identidad contraria a la naturaleza sexual original del individuo.
 Los homosexuales naturales que han desarrollado una identidad heterosexual secundaria y enfermiza se distinguen por proyectar una imagen de super machos, siempre haciendo ejercicios para verse más que varoniles. Casi enamorados de si mismos. El Don Juan. El casanova. El hombre de todas las mujeres. El nene de las nenas. El super macho que, contradictoriamente, disfruta más la "amistad" de sus amigos que el amor de su mujer. Que ve la mujer como un objeto sexual con quien liberar momentáneamente una tensión sexual, pero maá allá de eso: La mujer le apesta y su dignidad le importa un carajo. Disfruta atacarlas, denigrarlas y humillarlas. Amante del bochinche y del ataque personalista. Siempre quejándose de, condenando y atacando a todo el mundo. Más sensible que un testículo cuando le dan un cantasito, pero más agresivo que un perro rabioso, cuando quieren meterse en la vida de los demás. Se cree el centro del universo, con Dios apoyándolo desde arriba y el diablo sumiso bajo sus pies.
 En el caso del heterosexual cuya sexualidad natural ha sido negada; aquí tenemos el caso típico del niño que fue abusado y sometido por un enfermo sexual y que de adulto se ve y se siente obligado a actuar y pensar como "pato". Se ve y se autodefine como homosexual y hasta puede practicar el sexo homosexual por compulsión pero internamente odia dicha práctica y anhela que algo o alguien lo libre de su maldad y de su pecado. Estos son los homosexuales que eventualmente escapan de ese "mal" y encuentran su "salvación" y su "liberación" en algún tratamiento médico o fe religiosa. En su caso particular el homosexualismo que experimentaban ciertamente era "pecaminoso", "corrompido", y "abominable". Hicieron bien en dejarlo atrás Pero que no generalicen No todos los homosexuales son como ellos. La inmensa mayoría son homosexuales naturales para quienes su conducta romántica, afectiva y sexual es completamente natural.
 El bisexual es más flexible. Puede adaptarse más fácilmente a cualesquiera situación que se le presente. Pero ante la represión sexual, esa misma flexibilidad, esa misma capacidad de adaptación lo llevará a evitar asumir posiciones firmes. Los impulsos naturales que surgen de su núcleo emocional al pasar por la capa intermedia del carácter serán modificadas, redirigidas, permitidas o negadas, no en base a la estructura natural del carácter sino en base a la conveniencia del momento. Ambivalencia, infidelidad, incapacidad para fijar un curso de acción, estos son los efectos negativos que la represión sexual tiene sobre las personas asexuales.
 El asexual también es afectado por la represión sexual pero no en forma directa. Sus impulsos sexuales o no son grandes o no son una prioridad formativa de su vida y su conducta. Sus relaciones afectivas se basan en otras formas de atracción e interacción que la sociedad no percibe como dañinas o peligrosas. El aspecto fisiológico de la sexualidad no es para el asexual una fuerza dominante que lo obliga a actuar de esta o aquella forma, sino una característica del cuerpo físico que estudia, evalúa y busca controlar con un cierto espíritu de curiosidad e interés intelectual.
 Esta actitud lo inmuniza contra los efectos psicológicos de la represión sexual, pero no así contra la incomprensión y las falsas expectativas de la sociedad.
 Cada grupo sexual tiene sus características y sus expectativas en cuanto a la conducta de los demás. Cada grupo y cada individuo tiende a fijarse una forma de conducta, un modelo o norma de como se debe actuar basado en la experiencia propia.
 La persona promedio tiende a pensar que la naturaleza humana es la misma para todos. La de los demás es igual a la mía por tanto, lo que no es natural para mi, también tiene que ser natural para los demás. Esta forma de pensar es casi universal entre los heterosexual dado que estadisticamente los heterosexuales componen la gran mayoría de un 90 a un 99 por ciento de la sociedad. Pero una situación similar se da entre algunos homosexuales que piensan que todos somos "homosexuales potenciales", la única diferencia siendo que unos lo aceptan y otros no. Algo similar piensan los bisexuales. Para ellos todos somos bisexuales. Observese sin embargo, que en cada una de las cuatro orientaciones fundamentales: heterosexual, bisexual, homosexual y asexual; la persona puede desarrollarse aceptando su naturaleza sexual y desarrollándola en forma responsable y afirmativa, o puede, por el contrario, desarrollarse negando su propia naturaleza sexual y asumiendo como propia la naturaleza opuesta. De esta forma el heterosexual desarrolla una identidad homosexual que va en contra de sus verdaderos impulsos naturales y el homosexual desarrolla una identidad heterosexual que va en contra de sus verdaderos impulsos naturales. El bisexual, por su parte, niega su bisexualidad, y termina desarrollando una sexualidad descontrolada y corrompida que continuamente trata de reprimir; mientras que el asexual se esfuerza por mostrar interés por el sexo, casarse formar un hogar, etc. etc., aun cuando sus verdaderos intereses vitales están en otros temas y otros asuntos.
Vemos por tanto que el "homosexualismo secundario" al igual que el "heterosexualismo secundario" son trastornos psicológicos que tienen cura. No así el heterosexualismo y el homosexualismo natural que son, en si mismos, condiciones naturales. No todos los heterosexuales son "patos en potencia", como alegan algunos homosexuales, ni todos los homosexuales son "pervertidos o endemoniados" que necesitan liberación. Lo importante es que cada persona se busque y se encuentre a si mismo, a su verdadera naturaleza sexual-afectiva, y estructure su identidad en base a la misma.
 En esta búsqueda el grupo social cuya existencia no ha sido ampliamente reconocida son los asexuales. Una persona asexual es una persona que desarrolla relaciones afectivas no en base al la atracción romántico sexual sino en base a la amistad. Aunque pueden sentir impulsos sexuales de variada magnitud, sus relaciones afectivas no se desarrollan en base a estos impulsos sino en base a la amistad, la lealtad, el patriotismo, etc. etc. Por tanto, más que una bendición, perciben sus impulsos sexuales como algo que los obstaculiza o limita en su función social.
 Los asexuales son la minoría "afectiva" más pequeña, la que menos se interesa en temas sexuales, y la que menos defiende y reclama su espacio social. En este caso aun no se ha desarrollado una conciencia grupal y en lugar de identificar y rodearse de personas afines a si mismo, el asexual tiende a relacionarse con todo el mundo, sin tomar conciencia de que los demás lo perciben como un ser distinto, diferente, que no responde a los prejuicios, traumas y limitaciones sociales de tipo sexual, que caracterizan a casi todo el mundo, unos de una forma y otros de otra.
 El homosexual cuando entran en contacto con un asexual, inicialmente piensan que está tratando con otro homosexual. Al ver una persona que no lo rechaza, que no lo estigmatiza, que no lo ataca, la reacción inicial es pensar que "ese es uno de los nuestros." Con el tiempo se da cuenta que no es así. Si en la relación había desarrollado sentimientos romántico-sexuales, entonces será muy difícil que la misma pueda continuar. El despecho, la vergüenza la desilusión posiblemente destruyan la relación. Aun en casos óptimos la toma de conciencia, por parte de ambos, de sus diferencias fundamentales, los llevara a tomar caminos distintos. Si lo que se había desarrollado era una amistad, la relación pudiera continuar, aunque no tan cercana o estrecha como era antes.
 La reacción de la comunidad heterosexual es distinta. Los demás grupos sexuales son minoría y reciben a todo aquel que los apoya. La comunidad heterosexual es mayoría no se siente perseguida y piensa que lo normal es que todo el mundo sea heterosexual. Por tanto, los esfuerzos del asexual por convivir armoniosamente con la comunidad heterosexual no son ni apreciados ni entendidos. Por el contrario, en lugar de apreciar sus esfuerzos, lo que hacen es exigirle que asuma todas las actitudes, complejos y temores de la comunidad heterosexual. Y si no lo hace, pues entonces lo clasifican como homosexual, punto se acabó.
 Al asexual, por tanto, la represión sexual lo afecta y limita no en su desarrollo interno, sino en sus relaciones sociales, en la forma en que otras personas lo perciben, prejuzgan y condenan.
Así pues, la a represión sexual nos afecta a todos, no importa cual sea la orientación sexual natural de cada cual. Su efecto, en la mayoría de los casos, consiste en crear un área intermedia en el carácter de la persona que altera los impulsos sexuales naturales y positivos que emergen del núcleo psicológico y emocional del individuo y los transforma en impulsos secundarios, dañinos y corrompidos. Cuando la represión sexual es extrema, los impulsos originales son tan reprimidos que no llegan al nivel de la conciencia sino que son transformados en impulsos opuestos a si mismos, generando así una identidad sexual opuesta a los impulsos sexuales originales. Los más afectados por esto son los homosexuales cuya sexualidad es prohibida, perseguida y criminalizada por la mayoría heterosexual. Como resultado muchos homosexuales desarrollan identidades heterosexuales falsas, enfermizas y corrompidas mediante las cuales se hacen un gran daño tanto a si mismos como a toda la sociedad.
 Los asexuales aunque son los menos afectados en su formación psicológica, son los más afectados en términos sociales. Tanto a heterosexuales como a homosexuales se les hace difícil entender y aceptar al asexual. A los homosexuales se les hace difícil aceptar que el asexual no es igual a ellos. El heterosexual, por su parte, en lugar de tratar de entenderlos lo que hacen es condenarlos y descartarlos, tratando de definirlos como homosexuales. Y dado que, hasta hace poco tiempo, los asexuales mismos no habían tomado conciencia colectiva de su realidad asexual, son muy pocos los grupos de apoyo y los organismos sociales que buscan llenar sus necesidades afectivas y sociales.
 Podemos concluir que el gran mal social que nos aqueja a todos es la represión de la sexualidad natural. Solucionar este problema envuelve reconocerlo en su manifestación actual, con todos sus síntomas y sus causas fundamentales. Debemos buscarle alivios a los síntomas para mitigar el daño que estos causan de día a día y para evitar que surjan situaciones explosivas que pongan en peligro tanto al individuo como a la sociedad. No podemos, sin embargo, olvidar que la raiz del problema no está en los síntomas sino en su causa fundamental: la represión de la sexualidad natural.
 Para evitar esa represión es imprescindible reconocer que la orientación sexual natural del ser humano tiene distintas vertientes. Todas ellas son validas. Lo importante es que se reconozcan estas vertientes y se le provea a cada niño el ambiente social de respeto en donde se pueda desarrollar plenamente en base a su propia naturaleza sexual. Si esa naturaleza es heterosexual, pues que se desarrolle como heterosexual. Si es homosexual, pues que se desarrolle como homosexual. Si es bisexual, pues que se desarrolle como bisexual. Si es asexual, pues que se desarrolle como asexual. Lo importante es reconocerle y proveerle ese espacio de soberania personal a cada individuo, desde el nacimiento hasta la muerte, donde se pueda desarrollar plenamente en base a su propia naturaleza y sus propias determinaciones.
 Garantizarle esa libertad real, esa soberania personal a cada ser humano a lo largo y ancho de toda su vida: ese es el gran reto.

martes, 16 de octubre de 2012

Entrevista con Johanna

Vaya mi más sincero agradecimiento para una de las mujeres que más está haciendo por la visibilidad de la condición asexual Johanna Villamil, seguidora de este blog y abanderada de nuestro movimiento desde Bogotá.
Tras haber escuchado la entrevista que protagonizó para un programa de radio y que os invito a ver en esta publicación, no tengo la menor duda sobre la importancia de gestos como este. Los años pasan pero la asexualidad sigue siendo un gran desconocido para el mundo y esto supone un serio problema para cada uno de nosotros y nosotras puesto que debemos seguir ocultando nuestra verdad como si de un delito o enfermedad vergonzosa se tratase.
Por esta razón y con sumo gusto, os insto a visionar los vídeos de la entrevista radiofónica que tan fabulosamente a defendido Johanna.
Por favor, no perdáis detalle!!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

AVISO DE INTERÉS

Hola a todos y todas! Gracias por seguir ahí durante tanto tiempo. Es un honor contar con gente como vosotros y vosotras para enriquecer este humilde blog que solo aspira a ser un pequeño tablón informativo y ayudar así a despejar las dudas que a todos nos agobian cuando se trata de temas tan íntimos como este.
Con esta finalidad nació también la novela que aquí se anuncia y que ahora también podéis encontrar en Colombia, México y Argentina.

Para acceder a ella desde Colombia podéis usar este enlace:
http://www.bubok.co/libros/210897/Diario-de-una-asexual
Para acceder desde Argentina:
http://www.bubok.com.ar/libros/193407/Diario-de-una-asexual
Y para México:
http://www.bubok.com.mx/libros/193027/Diario-de-una-asexual

Espero la disfrutéis mucho y que cumpla su cometido de llevar la asexualidad al conocimiento público para dejar de sentirnos aislados e incomprendidos.
Un abrazo.

martes, 11 de septiembre de 2012

Los asexuales: la cuarta orientación sexual

Por: The Independent | Martes, 21/08/2012 12:13 AM 21 de Agosto.- 



En charlas de patios de recreo, callejeras, en revistas, periódicos y la televisión, en los correos electrónicos no deseados en nuestras bandejas de entrada, el sexo es una divisa común. Sin embargo, una pequeña y a menudo mal entendida minoría de la población es casi totalmente ignorada, los que no sienten absolutamente ninguna atracción sexual hacia otras personas.

Un libro que será publicado en el Reino Unido el próximo mes dice que esos hombres y mujeres, se estima que el 1 por ciento de la población, deben ser reconocidos como una cuarta orientación sexual: asexuales.

El libro del profesor Anthony Bogaert, "Entendiendo la asexualidad", sostiene que un número cada vez mayor de personas se considera asexual. Él cree que los asexuales son "una población poco estudiada" que puede sentirse excluida de nuestra "cultura muy sexualizada". Dice que nuestra sociedad "debe poner sus expectativas en ambos la gente sexual y la asexual, pero en particular en la gente asexual".

Josué Hatton, de 23 años, estudiante de idiomas de Birmingham, está de acuerdo. "Hace tres años, me encontré con la asexualidad, eso lo explicó todo, ya no tenía que mentir a mí mismo. Se supone que los jóvenes tengan algún tipo de sexo casual, eso lo piensa todo el mundo. Ahora me siento más cómodo...." Bogaert, profesor asociado en la Universidad Brock, en Canadá, define la asexualidad como una total falta de atracción sexual. "Hay dos formas: las personas que tienen algún nivel de deseo sexual, pero no dirigen ese impulso hacia los demás (se masturban), y otras personas que no tienen deseo sexual en absoluto".

La primera conferencia no-académica para abordar la asexualidad se llevó a cabo en la Universidad de Southbank, Londres, el mes pasado. Michael Doré, organizador de la conferencia World Pride (Orgullo Mundial), dijo: "Queremos que se reconozca la asexualidad como una orientación sexual válida, en lugar de un trastorno o algo que la gente tiene que ocultar".

El término asexual se hizo popular en 2001, cuando David Jay lanzó el sitio web "Visibilidad Asexualidad y Red de Educación". o Aven. En la actualidad tiene más de 50.000 miembros en todo el mundo.

La comunidad asexual se compone de personas que se definen como hetero-románticas, lo que significa que tienen sentimientos románticos hacia el sexo opuesto, aunque no deseo sexual, homo-románticas, que sienten afecto por el mismo sexo, y bi-románticas.  Traducción: Aporrea.org
http://www.aporrea.org/actualidad/n212475.html

lunes, 6 de agosto de 2012

El sexo del individuo y a quién desea suele determinar su inclinación sexual

EVA ROY*
Ahí va una pregunta a bocajarro: ¿nacemos heterosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, asexuales... o eso es algo que se puede eligir? No estoy de broma y no me insulten aún. Aquí acabo de plantear un problemón de aúpa. Movidos por las conveniencias, por la cultura, las creencias religiosas imperantes y por el peso de la legislación, se discrimina a personas, se las maltrata, estigmatiza, encarcela y ajusticia, acusándolas de algo tan grave como amar a alguien y no querer o no poder ocultarlo. Por pura supervivencia, por comodidad, practicidad o cobardía, otras, en evitación de los problemas que su sexualidad puede acarrearles, optan por mimetizarse con las acelgas: se autocondenan a la asexualidad u optan por vivir sus relaciones en el mayor de los secretos, recurriendo a escaramuzas lamentables y al engaño para que no trascienda esa parte fundamental de su personalidad.

Porque no pasa nada si se trata de heteros, pero si hablamos de otras realidades, la cosa cambia. Y todos ustedes saben que eso no solo sucede allende los mares en repúblicas bananeras ni en regímenes tercermundistas y dictatoriales. Sucede aquí. Tras la legalización de las parejas de hecho, primero, y después del matrimonio homosexual, la discriminación se produce en menor grado, pero, aunque resulta políticamente incorrecta por carecer de refrendo legal, se da.
La orientación sexual se determina habitualmente en función del sexo del sujeto y de a quién desea: homosexual describe a personas que se sienten atraídas por otras del mismo sexo, las lesbianas y los gays; heterosexual, hacia el sexo opuesto; bisexual, hacia ambos sexos; asexual, falta de orientación sexual, y pansexual, atracción por cualquier cosa o persona o rasgo de ella, concepto incorporado por Freud, padre del psicoanálisis y autor de frases tipo: "La sexualidad humana es perversa y polimorfa".
La pansexualidad freudiana describe la atracción sexual hacia cualquier cosa, implica amor o atracción por la persona, con independencia de su sexo y género (trasciende y supera el concepto bisexual). El sentimiento surge por detalles y valores que no se ciñen estrictamente a la genitalidad, no clasifica a las personas en función de su sexo ni de su género, y que tiene una capacidad potencial de sentirse atraído por cualquiera.
Cabría distinguir dos conceptos, el de orientación sexual y el de preferencia sexual, porque suelen provocar la polémica más acérrima. Si hablamos de condición, de tendencia o de orientación sexual, estamos ante algo que no podemos elegir. Si el objeto de nuestros deseos nos viene marcado por la genética, sentiremos placer, atracción y amor por personas del sexo que sea sin poder remediarlo, y eso sucederá sí o sí, por inconveniente que resulte...
Entonces, parece injusto que haya casos de personas apedreadas, quemadas en la hoguera, encarceladas, perseguidas y demás por una circunstancia tan accidental e innata como ser miope, daltónico, delgado, rubio, alto o pecoso. Pero me pregunto: ¿ha de cambiar el enfoque si se puede elegir? Es decir, si podemos hablar de preferencia y nos situamos ante una decisión que afecta al ejercicio de la libertad individual aplicada al terreno sexual.
Hay quienes desde instancias de poder imponen un modelo homologado de pareja y de familia y marcan hasta las posturas que uno debe hacer en la cama para no perder el pase al cielo y preservar el decoro... Estos grupos, quizá amenazados o incómodos ante la posibilidad de que haya desobedientes que se lo pasen bien de modo distinto y no como "Dios manda" y que se emparejan sin esperar ni remotamente la procreación con la persona elegida, se desgañitan tachando de "viciosas", "amorales", "pervertidas" dichas conductas, y amenazando con el fuego eterno y con la cárcel (dependiendo de dónde se esté) a quienes las practiquen, aunque sean mayores de edad que libremente consienten y no molesten a nadie con ello. Si el ser humano pudiera a voluntad cambiar los designios de sus deseos, la prostitución sería un oficio tan fácil que se extinguiría (porque no sería un esfuerzo practicar sexo con alguien que ya no nos repugnaría, y entonces, ¿para qué pagar?).
Creo también que, a veces, saber si uno es hetero, gay o bi se resuelve de golpe, respondiendo sinceramente a la pregunta del millón: ¿te gustaría meterte eso en la boca? (siendo eso pene o vagina, táchese lo que no proceda). Creo que falta tolerancia; que, si la orientación sexual fuera algo que se elige, pocas personas, tirando a ninguna, se dejarían matar o encarcelar por ejercer su sexualidad conforme la sienten, como también demando respeto si se trata de una forma caprichosa y lúdica de vivir la sexualidad adulta.


*Licenciada en Derecho y Empresa y experta en violencia de género, colabora con varios medios y ha publicado 'Mi lado más hardcore', 'Verdad y mentiras en el sexo' y 'Sexo, amor y cirugía'.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/mas-que-sexo/sexo-del-individuo-quien-desea-suele-determinar-homo-hetero-bisexual-asexual-pansexual-2152181