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martes, 9 de marzo de 2010

Animales y sexualidad.




Ponencia:http://www.disisex.org/documentos-disidencia-sexual/iii-encuentro/5/maria-j.pdf
“La evolución de la sexualidad humana, una visión desde una antropología crítica”
María J. Rodríguez-Shadow
Dirección de Etnología y Antropología Social-INAH




La directora de Etnología y Antropología Social- INAH, María J. Rodríguez-Shadow, autora de una interesante ponencia sobre la evolución de la sexualidad humana, critica duramente las corrientes androcéntricas que afirman que la heterosexualidad es la condición más natural en el mundo animal, olvidando por completo la diversidad sexual que no es exclusiva del ser humano.



El enfoque teórico que adopta es el constructivismo social, que postula que la sexualidad humana constituye una elaboración cultural que cambia a lo largo del tiempo y en distintas civilizaciones aunque contenga el mismo sustrato biológico. La homosexualidad entre animales machos ha sido observada entre los pingüinos en cautiverio o animales de granja (ovejas), se cree que este comportamiento se desarrolla porque a) alcanzan la madurez sexual en un ambiente en el que la disparidad entre la población de hembras y machos es asimétrica; b) porque la atracción hacia animales del mismo sexo podría estar determinada, entre otras variantes, por un nudo de nervios situado en el hipotálamo, una región del cerebro responsable de la producción de
numerosas hormonas y que condiciona la conducta sexual.


La homosexualidad entre hembras ha sido advertida a su vez entre las elefantas, las gaviotas, las marmotas y las canguras. Entre los mamíferos existen especies intersexo (no hermafrodita), entre estos se encuentran muchas especies de venados, los puercos de la islas del Pacífico sur, los grizzlys y los delfines. En las hienas moteadas, las hembras tienen también un pene, a través del cual pueden orinar y dan a luz. El tejido del pene es eréctil y producen erecciones como señal de sumisión. En los monos arañas y los monos lanudos, el clítoris es tan largo que semeja un pene.

Entre los animales transgénero (no transexuales) el más complejo es el colibrí que tiene machos masculinos, machos femeninos, hembras femeninas, hembras masculinas; otros como el hooded warbler pueden ser más enigmáticos, se dan casos en el que un macho femenino puede ser gonadalmente macho pero se empareja con un macho para la anidación.


El travestismo también existe en los animales, algunos machos de papamoscas

cerrojillo, el halcón europeo, la serpiente que se llama red-sided garter, se “visten” como hembras, ya sea modificando la ubicación de las plumas o el acento de las feromonas y logran “engañar” a sus compañeros.

Del mismo modo, se han descritos comportamientos asexuales en animales de granja, que se manifiestan por un total desinterés por la actividad sexual sin causa aparente.

¿Por qué los organismos han evolucionado para reproducirse sexualmente en lugar de simplemente crear clones, dividirse o utilizar otros medios no sexuales? Desde la biología la respuesta es porque la reproducción sexual crea variación genética en la descendencia, promueve la propagación y transmisión de rasgos ventajosos, crea genotipos novedosos más rápidamente, incrementa la resistencia a los parásitos, alienta la desaparición de genes defectuosos y aumenta el ritmo de la evolución.




La respuesta a esta pregunta, si se le formula a Morris o a Geary es para que hombres y mujeres se dediquen cada uno a las actividades señaladas por la naturaleza, ellos a cazar o ganar el pan, esto es, a ser los proveedores; ellas a tener y cuidar los hijos; en cambio, si la contesta Diamond, dirá que porque el sexo es divertido, la simple búsqueda del placer.

¿Y como encaja, por ejemplo, la homosexualidad en las ideas acerca de la evolución humana? Esta es una pregunta que ni Morris, Geary o Diamond se hacen porque están instalados en una rígida visión heteropatriarcal del panorama de la sexualidad humana.



Una perspectiva que es ciega a la realidad biológica de la diversidad de expresiones de género y orientaciones sexuales. Sin embargo, si se les pregunta a dos de las más famosas biólogas contestaran que la homosexualidad, puede tratarse de una condición adaptativa a situaciones especiales. Ésta y otras variaciones que de ninguna manera son padecimientos que deban ser medicalizadas, porque no son dolorosas, ni incapacitantes, ni constituyen una anomalía médica que tenga que ser “curada,” y no son defectos o enfermedades genéticas, se trata de una condición tan común que rebasan los criterios numéricos que ordinariamente se han requerido para que ese comportamiento sea calificado como enfermedad.


La austera configuración dual, la estructura binaria de los-hombres-son-de-Marte las-mujeres-de-Venus deja fuera del escenario la creativa diversidad que se ha producido en diferentes tiempos y culturas y que, a mi manera de ver tras lo aquí expuesto, viene legitimada desde nuestra naturaleza animal ¡¡¡Una vez más, la respuesta está en la naturaleza!!!