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martes, 24 de diciembre de 2013

Con mis mejores deseos para todos y todas. FELICES FIESTAS Y FELIZ 2014

jueves, 28 de noviembre de 2013

Los asexuales viven entre nosotros, aunque no lo parezca

Rocío Mayoral
“¿Es usted heterosexual, bisexual, homosexual,…?” Si busca pareja debiera tener clara la respuesta. Aunque tal vez le hayan surgido dudas. Es posible, ya que aunque se tenga claro si lo que le gusta son los hombres o las mujeres, quizás no se desee mantener con ellos relaciones sexuales. Y sin deseo, ¿se es realmente una persona hetero, homo o bisexual? Ciertamente, en materia de atracción, sexo y libido, todavía no todo está tan claro.

Y es que, según parece, nos habíamos olvidado de una categoría con la que empieza a reconocerse un grupo de personas cada vez más numeroso: los asexuales. Y ¿quiénes son? Pues sencillamente hombres y mujeres que no poseen ningún tipo de interés por el sexo.

¿Pero de verdad existe alguien a quien no le interese el sexo? Pues sí. Según datos recientes constituyen entre un 1-3% de la población mundial. Sólo en España estaríamos hablando de 1.300.000 individuos, aproximadamente. Son muchos. Entonces ¿por qué apenas habíamos oído hablar de ellos? La respuesta es fácil. Hasta hace poco, estas personas intentaban pasar desapercibidos para evitar ser tachados de raros, cuando no de enfermos.

Pero las cosas están cambiando. Los asexuales empiezan a salir del armario. Comienzan a mostrarse en público; incluso han empezado a  organizarse y reivindicar con orgullo su condición y sobre todo, su normalidad. Su presencia en páginas web y en otros muchos medios da buena cuenta de ello. Sin embargo, siguen sin tenerlo fácil ya que luchan por ganar sitio en una sociedad tremendamente sexualizada.
¿Cómo entender a quien no disfruta del sexo? Para la mayoría, es algo incomprensible. Hace días me contaban algo y con permiso de quien lo dijo, lo reproduzco: “He tenido sexo con todos mis novios y nunca me ha gustado. Antes no lo entendía pero hoy lo tengo claro: el sexo no me gusta. Hoy paso completamente de él; no lo necesito. Desde que soy consciente, soy mucho más feliz. Ahora puedo centrar mi vida en otras cosas”. Eso me recordó a Sabina cuando dijo: “Ya no hago el amor, porque me quita tiempo para fumar”. Genial. Pero dicho en serio, es complicado de entender.

Lo cierto es que cada vez son más los que se reconocen como asexuales y dicen vivir en plenitud una vida carente de deseo sexual. Sin  embargo, siguen siendo poco comprendidos por la población en general. También por los especialistas. Aunque se están dando pasos.

En estos días se acaba de publicar en Inglaterra uno de los primeros libros sobre el tema: Entendiendo la asexualidad. En él, el profesor Anthony Bogaert, aboga por considerarlos una orientación sexual más; no como enfermos. Ese fue también el principal argumento de la conferencia realizada en julio en la Universidad de Southbank de Londres, la primera en el mundo sobre este tema.

¿Sanos o enfermos?

¿Opinan igual todos los expertos? ¿Son los asexuales personas tan normales como cualquier otra o poseen algún tipo de enfermedad? No todos los especialistas coinciden. El concepto de enfermedad es muy amplio, de ahí la polémica.

¿Por qué algunas personas carecen de deseo sexual? Se ha demostrado que diversos factores biológicos pueden afectar negativamente a la libido: edad, cansancio físico, activación hormonal escasa o afecciones como anemia, etc. La investigación en psicología también ha demostrado que en estas personas son frecuentes antecedentes de malas vivencias amorosas, represión sexual o excesiva promiscuidad. También está muy contrastado el efecto nocivo del estrés, ansiedad o depresión; el temor al embarazo o a enfermedades de transmisión sexual.

Pero hay especialistas que van más allá. El psicoterapeuta inglés Philip Hodson acusa al excesivo bombardeo sexual de hacer que muchos huyan del sexo fácil hasta anular el deseo. Jean Claude Guillebaud en cambio, culpa a la excesiva presión cultural por estar a la altura en materia sexual. Según él, “la intimidad física parece un examen. En muchos casos, genera falta de naturalidad en las relaciones físicas y acaba incluso con el apetito sexual.
El caso es que muchos factores pueden disminuir la libido. Pero ¿son suficientes para hablar de enfermedad? Los asexuales y muchos especialistas no lo creen así. Pero otros, cuestionan esa supuesta “normalidad” y exponen que se puede vivir sin sexo; aunque negar el deseo puede generar trastornos. Según la sexóloga Pilar Cristóbal “no es normal aborrecer una función biológica. Y el sexo lo es”. El profesor de psicología de la Universidad de Utah, Donald Strassberg, es de la misma opinión. Tras varias investigaciones concluyó que la asexualidad es un trastorno y debe ser explicado con dos etiquetas clínicas: Desorden del Deseo Sexual Hipoactivo o Desorden de Aversión Sexual. ¿Pero todo esto, no había quedado con Freud? Está claro que no. La controversia sigue abierta, como siempre que se habla de sexo.

Pero ¿puede una pareja sobrevivir sin sexo?

La estadística es clara. Al disminuir el deseo en algún miembro de la pareja, innumerables relaciones acaban en fracaso; aunque algunas sobreviven. Cuentan que Dalí nunca tuvo relaciones íntimas con su esposa, aunque la quería mucho. Y según dicen, ella no era como él. Gustaba mucho del sexo, así que a su marido no le importó que se acostase con otros hombres. ¿Es eso amor o quizás una prueba irrefutable de la inexistencia del mismo?
Sin embargo, son muchas las parejas que logran mantener el amor a pesar del abismo que les separa en materia sexual. ¿Cómo lo consiguen?: Los expertos lo tienen claro: comprensión, amor y sobre todo, negociación y muchísimo acuerdo.

Pero cuidado. Los pactos en materia de sexo no son siempre fáciles de cumplir. Si no que se lo digan a Ben Affleck que antes de casarse con Jennifer López, ésta le hizo firmar un acuerdo en el que se comprometía a hacer el amor con ella al menos cuatro veces a la semana. Quizás
al principio estuviese encantado. Pero ¿y después? Si viajaba o estaba enfermo, ¿tendría que recuperar? El matrimonio duró poco. Es normal, demasiada presión. Pero ¿por qué complicarnos tanto? Lo más sencillo es buscar a alguien con necesidades similares a las nuestras en materia de sexo. Lo cierto es que los asexuales ya no se esconden. Muchos se han encontrado y hoy son pareja. Dicen vivir un amor pleno sin necesidad de sexo.

Y aunque muchos lo dudan y piensen que es una relación enferma, ¿qué más da? Lo que es seguro es que ellos nunca tendrán que oír palabras como esas que un día nos hicieron sonreír: “En casa se hace el amor todos los días a las 5; haya llegado mi maridito o no…” Vaya. ¿No sería esa la terrible presión a la que estuvo sometido Affleck?
 http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/divan-digital/2012/10/08/los-asexuales-viven-entre-nosotros-aunque-no-lo-parezca-106779/

martes, 22 de octubre de 2013

Asexualidad: una orientación. Atracción sexual nula

En una sociedad que sugiere la hipersexualidad como norma, hablar de asexualidad es relevante porque al mismo tiempo que esta condición se ha hecho más visible, se ha convertido en un problema para quienes forman parte de ella.

Hasta la década de los setentas, se aplicaba este término para quienes, por alguna malformación genital, no podían sostener relaciones sexuales; en la actualidad, este concepto es aplicado a un cinco por ciento de la población mundial que refiere no haber experimentado atracción sexual hacia nadie, aunque biológica y físicamente estén capacitados para ello.
La AVEN, Asexual Visibility and Education Network (Red para la Educación y Visibilidad de la Asexualidad) establece que mientras el celibato es una elección, la asexualidad es parte intrínseca de la persona y una orientación sexual. De ninguna manera se define como una enfermedad y tampoco es un trastorno.
Existen muy pocos estudios al respecto, y mientras algunos apuntan a un origen de tipo endócrino, otros señalan la conformación genética en la que están ausentes los componentes libidinales que orientarán a la persona a una búsqueda por investir de erotismo o deseo al objeto amado.

En la mayoría de los casos, las personas con orientación asexual son quienes durante la pubertad u otra época de su vida fueron activos sexualmente, pero dejaron de sentir atracción sexual hacia otras personas. Incluso, hay quienes se declaran bajo esta condición con el fin de obtener un reconocimiento social, una especie de estatus que los distinga del resto.

CATEGORÍAS DE ASEXUALIDAD A simple vista es difícil distinguir a una persona asexual, y cada una es distinta de la otra por la diversidad que existe en cuanto a su entendimiento de las relaciones, la atracción física y la excitación. Mientras algunas se sienten mejor solas, otras satisfacen sus necesidades emocionales rodeadas de amigos; y hay quienes tienen el deseo de tener relaciones amorosas o una pareja estable.
En cuanto a la atracción, un alto porcentaje de las personas asexuales sí se sienten interesadas por otros, pero sin la necesidad de responder sexualmente a esa atracción, que puede ser hacia un género en particular o a más de uno, en lo cual se basa su autodefinición como «homorrománticos», «heterorrománticos» y «birrománticos».
La excitación sexual es algo que también está presente en personas de condición asexual, pero ésta no se liga a la necesidad de encontrar una pareja para satisfacerla. En su lugar, las personas con esta orientación prefieren canalizar toda esta energía hacia otros tipos de placeres.
Las personas que practican el celibato, deben negar, anular o reprimir sus deseos sexuales y eróticos ejerciendo actividades extremadamente arduas o fatigantes, y sobre todo de canalización y sublimación hacia cuestiones de carácter religioso.
Sin embargo, hay diferencias entre quienes dejaron de sentir excitación sexual como antecedente de una condición más seria, donde sería recomendable consultar a un médico. Por lo que se ha explicado, también existen diferentes formas de relacionarse; las personas asexuales pueden permanecer sin una pareja toda la vida y sentirse completos; quienes tienen el deseo de encontrar una pareja, pueden satisfacerlo estableciendo una relación amorosa con otra persona, pero sin tener relaciones sexuales, o bien, llegar a tenerlas pero sin experimentar una satisfacción por ello. En otros casos, los asexuales acuerdan con la pareja que ésta sostenga relaciones con un tercer individuo.
Personas como la Reina Isabel I de Inglaterra, Isaac Newton, Adolfo Hitler, James Matthew Barrie (creador de Peter Pan), además del rey del pop Michael Jackson; otros de ficción como Sherlock Holmes, Sheldon Cooper (de la serie The Big Bang Theory) y Remedios, personaje de la novela Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez, son catalogados como asexuales.

 CUÁNDO SE VUELVE UN PROBLEMA
Las conversaciones de tipo sexual predominan en las reuniones de amigos o en las pláticas de trabajo, pero para un asexual esto resulta hasta cierto punto incómodo por su desinterés en el tema. En una sociedad cuyas nuevas generaciones tienen una alta proclividad a las relaciones sexuales desde temprana edad, y estigmatizan a quienes están fuera de ese círculo, la vida de las personas asexuales puede llegar a ser complicada, sobre todo si ellas mismas no se identifican como tales: se suele confundir su total desinterés sexual con la represión de sus instintos o con un trauma que proviene de la infancia. Por lo tanto, el desconocimiento es el mayor obstáculo para una persona asexual y para quienes la rodean.
Por otro lado, está la situación de quienes, por distintos factores, dejaron de lado su sexualidad, pero al cabo de un tiempo comenzaron a enfrentar las consecuencias, razón por la cual requirieron la ayuda de un profesional. Desde el punto de vista psicológico, los efectos comienzan a presentarse después de tres años de haberse alejado de toda conducta sexual. Son frecuentes las solicitudes de consulta por la adquisición de algún trastorno obsesivo compulsivo, pues estas personas niegan y reprimen su deseo erótico sexual, además de buscar actividades que les produzcan un desgaste de energía para no ver aparecer tales impulsos.
En otros casos, se desencadenan cuadros de neurosis, irritabilidad, amargura, obsesivos y depresivos; éste último puede devenir en ideas suicidas. La mayoría de los casos que llegan a consulta, son de personas que tomaron la decisión de declararse asexuales pero con el paso del tiempo empezaron a tener otro tipo de problemas que alteraron su vida cotidiana, como trastornos del sueño, o un estado de ansiedad generalizada no específica.
Por otro lado, se presentan casos de aislamiento psicológico, pues al evitar la búsqueda de motivadores a los impulsos eróticos suelen aislarse del mundo que los rodea. A su vez, este aislamiento produce estados de melancolía que pueden devenir en depresión; también, pueden llegar a experimentar una sensación de minusvalía ante el entorno laboral, interpersonal, familiar, pero sobre todo cuando sienten el rechazo de otros.
Al existir estados de fuerte ansiedad, las personas demandan cierto tipo de medicamentos cuando ya han incurrido en conductas negativas, como las adicciones o intentos de suicidio. Éste es el momento de recurrir a atención psiquiátrica.
Por otra parte, la intervención de un sexólogo es necesaria cuando la persona que en su momento decidió ser asexual, llega a tener episodios de arrepentimiento, o bien, comienza a presentar efectos negativos en su estado emocional. En estos casos, la intervención del especialista servirá para reorientar la sexualidad de la persona.
Sin embargo, son pocos los casos de quienes al asumir una condición de asexualidad derivan en este tipo de problemas, pues incluso hay personas que ni siquiera se identifican de tal forma ya que, al no haber experimentado nunca la atracción hacia otras personas, lo asumen como una condición normal y como parte de su vida.
Ante todo, es importante que alguien que, de manera natural, sienta la falta de deseo o desinterés sexual, reciba un diagnóstico adecuado para que en base a ello se le proporcione psicoterapia, atención psiquiátrica o de sexología, antes de asumirse como una persona asexual.

Por: María Elena Holguín
 Correo-e: eholguin@elsiglodetorreon.com.mx
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/924698.asexualidad-una-orientacion.html#com1530256

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Eres asexuado? entra y averígualo...

Aquí os dejo este "test" para que os riáis un poco. Es evidente que no tiene ninguna validez como instrumento para evaluar la asexualidad de modo que nadie se lo tome al pie de la letra.
Por otro lado, dejar claro que no somos asexuados sino asexuales puesto que todos tenemos genitales y pertenecemos a ese grupo de animales que se reproducen sexualmente. 
Dicho esto, espero que le encontréis la gracia y que nadie se ofenda. 
Saludos cordiales a todos/as.

A falta de un buen test en Internet voy a decirte que tips debes cumplir para identificarte como asexual (basado en mi propia experiencia). Es fácil, si aciertas en la mayoría probablemente lo seas.
 
Comenzamos...

1- Vas por la calle, pasa una mujer/hombre de busto/bulto prominente y exuberantes curvas/pectorales, de la/el cual tu no te hubieses percatado de no ser por el hecho de que un ejercito de vagos/zorras empieza a improvisar piropos desagradables, a hacer gestos obscenos y chiflar. Tu ni te inmutas.

Estas con tu grupo de amigos, familia, compañeros de trabajo y tocan un tema de índole sexual.


Te aburres y te vas. Si se refieren a ti sobre cuando vas a traer novia/o o tus padres flashean "mira cuando tengamos nietos" y tu pones una sonrisa incomoda y respondes con monocromáticos.


Desde pequeño le rehuyes a cualquier tipo de contacto físico, te incomoda aunque sea un beso o abrazo de un familiar. Saludas dando la mano enguantada.

Te molesta las mujeres que se visten de manera provocativa.

Las prefieres recatadas.
 

No te interesan las actividades de "machos" como los deportes, ni sus prejuicios sobre la ropa rosa, no comprendes cual es el problema con cruzarse de piernas. 

Sos un ser sensible y no tenes problema en demostrarlo, adoras a los animales en especial si son cachorros y por supuesto no consumís carne porque sabes que es moralmente incorrecto y para mentes inferiores y retrogradas 


Sos un ser de luz como el apostol Pablo, tu no tienes necesidades de la carne! 

martes, 10 de septiembre de 2013

Preferiría no hacerlo

Hacer deporte, comer sano y una vida sexual activa aparecen como ingredientes básicos en la receta contemporánea del bienestar y el éxito. Amor y buen sexo, matrimonio y consumado, vienen juntos o no vienen. Pasar el parte de con cuántos “lo hiciste”, cuántas veces, o sufrir por lo que te está faltando es un trámite común a heterosexuales y al resto del mundo. Personas que no sienten atracción sexual siempre existieron, sólo que ahora deciden correrse del consultorio médico o psiquiátrico, y además conectarse. La asexualidad como factor aglutinante de una comunidad que exige su lugar en la sigla tiene una historia bastante breve. ¿Será un respiro disidente a la omnipresencia de lo sexual? o, al revés, ¿compulsión a seguir hablando de eso, aun cuando no pasa nada?

 Por Magdalena De Santo
 Personas que no se tocan ni con un palo, parejas que duermen separadas, jóvenes que se aburren de las charlas sobre levantes, vírgenes que no les importa, gente que elige vivir su cuerpo como no disponible a la práctica sexual. Se aman, pueden soñar con hijos, pueden ser seductores, eternamente enamorados, incluso onanistas, voyeuristas y fetichistas, todo eso, sí, pero sin ganas de intimar sexualmente con alguien. Así habitan en la omisión que les propicia el prefijo privativo “A” para retirarse del imperativo sexual. Se identifican como asexuales.
 Facundo recuerda con pesar su salida del armario: “En la universidad cometí el error de decir que era virgen. Desde entonces llevé el estigma para ser el chiste fácil”. Quique, para no ser tildado de loser, tuvo relaciones sexuales sólo para cumplir con sus compromisos maritales. Pero no quería; básicamente tenía fiaca: “La sociedad entera va camino a la asexualidad”. Impulso evolucionista y raro. Quique amplía su reclamo cuando señala que “la medición de cualidad y calidad de las relaciones las proporciona el sexo y no debiera ser así”. De hecho es muy difícil distinguir pareja de amistad cuando no es el sexo el que impone los límites. Los varones parecen acordar que su rol de machos sexuales es una presión social demasiado pesada. Aunque también encontramos al asexual con discurso alfa. Sergio es “el más respetuoso con las mujeres porque no las trata para tener sexo”.
 Entre las mujeres, el espectro va desde casos trágicos de solteras crónicas –las mal llamadas solteronas– hasta las más poliamorosas y alegres. Marta en su momento pensó que su inapetencia provenía de un posible lesbianismo mal encaminado, pero finalmente descubrió que quiere ser madre y tener pareja estable con un tipo, aunque le repele la idea de tener intimidad. Para explicar su experiencia recurre a la metáfora culinaria “podés no comer torta de chocolate porque estás a dieta o simplemente porque no te gusta”. Los discursos más festivos se acercan a la parafilia (experiencias de placer que no se centran en la cópula). Marina, una joven colombiana, mantiene varias relaciones sensuales simultáneamente y se hiperexcita mirando, escuchando, pero sin tocar. De personas trans e intersex asexuales, ni noticias.

  Experiencia ameba
Aparentemente, la asexualidad como movimiento identitario surge con una tribu urbana japonesa, vinculada con chicos nipones herbívoros que formaron una subcultura hace menos de una década. Ellos declaraban su aversión por el trabajo y el sexo. En 2001, David Jay –un hombre fornido, estadounidense y nacido en los ’80– fundó AVEN (Asexual Visibility and Education Network), vendiendo remeras con slogans como “Asexualidad: ya no es más sólo para amebas”. Y en los últimos años, celebridades como Janeane Garofalo, Morrissey y Deerhunter se declararon públicamente asexuales. La asexualidad tiene ya los años suficientes como para haber creado sus propios estereotipos (como el protagonista de Doctor Who, por ejemplo).
 La comunidad virtual AVEN es el sitio web oficial que los recoge (mejor dicho, acoge). Allí hay foros, salas de debate, videos, artículos, encuestas, iconografía –la bandera de franjas negra, gris, blanca y violeta– y una cantidad de consignas bien variadas. La página en su versión hispana (AVENes), revela que la mayoría de asexuales son mujeres inscriptas al nacer, con estudios universitarios, sin religión y que se consideran hétero sin sexo. ¿Serán una versión 2.0 de las feministas de los ’80 antisexo? Johanna Villamil, responsable de la plataforma virtual de habla hispana, sostiene que en la web conviven tres objetivos: “El primero es tener un lugar de encuentro para nosotros, donde podamos conocer a más personas y crecer como comunidad. El segundo es tener un espacio de educación para nosotros, los que nos rodean y para quienes estén interesados. Y la tercera es la visibilidad de nuestra comunidad hacia la sociedad”.
 En las redes sociales también están presentes. En la comunidad “Soy asexual y qué” encontramos distintas estrategias discursivas; desde las más esencialistas: “No sufrí de abusos sexuales cuando chic@, tampoco ando decepcionad@ de las relaciones, nací así, soy así”. O las que se encuentran en casi todo activismo: “La asexualidad es la orientación sexual que más discriminación recibe, principalmente porque no es ni siquiera aceptada como algo real”. Acá, la típica lucha interna por quién sufre más también está presente. La ecuación del marginal se aminora con otras consignas más pedagógicas: “Ser asexual es la falta de interés, tu cuerpo funciona de la misma manera que el cuerpo de cualquier sexual, puede recibir placer con igual facilidad, pero lo que te hace asexual es que sencillamente no te interesa hacerlo”. O sea, parecen reconocer que los cuerpos son sexuados.
 En todas las consignas subyace una crítica al paradigma psi que tan hondo caló en nuestra cultura. Es que la asexualidad dispara sobre el corazón mismo de la psicología, la psiquiatría, la sexología y las infinitas narrativas que prescriben el contenido de una vida sexual normal. No se trata de represión, dicen lxs asexuales, ni de fobia, ni de ninguna de las formas que toma el discurso patologizante. Tampoco un tipo de enfermedad mental o trastorno de deseo sexual hipoactivo (uno de los trastornos de enfermedad mental vinculado con la inapetencia sexual eventual que se les achaca). No son antisexo, dicen, no tienen revulsión, rechazo ni asco, menos que menos están guiados por una causa religiosa: no son célibes, aunque parezcan angelitos.
 La teórica Eve Kosofsky Sedwick, en su célebre introducción de Epistemología del armario, reconoce la poca imaginación clasificatoria para entender la sexualidad. Así, de un tiempo a esta parte, la necesidad de utilizar etiquetas distintivas es una política propia del activismo multicolor, justamente para no quedarnos atrapados en un vacío de reconocimiento mutuo y dejar de dar por supuesto lo que la heterosexualidad enseña: la proliferación de categorías parece ser un hábito propio de nuestra era que, por su parte, el sistema capitalista bien sabe absorber.
 En estos esfuerzos taxonómicos no sólo emergen asexuales sino una subdivisión interna entre dos grandes grupos: asexuales románticos y arrománticos. Entre los románticos, existen asexuales bi-románticos, homo–romántico y hétero-romántico, incluso también están con preferencias monógamas o poliamorosas. Llama profundamente la atención que utilicen el término “romántico” para aludir a la elección de su objeto de ternura. Los arrománticos directamente no sienten ningún tipo de atracción sensual por nadie. Todo el abanico de preferencias se incluye en la A, pero nunca en la cama.

  Dame la A, ¿te doy la A? 
Las incesantes dudas emergen: si la atracción sexual no es necesariamente genital, ¿cómo es que hablan de inclinación romántica? ¿Acaso el deseo sensual y la excitación con algunas personas no sería también un tipo de inclinación sexual? Quizá la disputa radica en que “sexo” se dice de muchas maneras. Parece que la asexualidad es ante todo agenitalidad. Partidarios de maneras alternativas de hacer el amor –nunca mejor dicho–, los asexuales románticos eligen variaciones y nuevos repertorios para las conductas eróticas que excluyen el uso de sus genitales.
 Por otro lado, gran parte de las críticas hacia asexuales se comparten con las esgrimidas al colectivo lgtb. Hagamos la prueba y reemplacemos la asexualidad por otra identidad disidente. Por ejemplo, “si todos fueran asexuales, se acabaría la especie humana”. ¿No te suena? La máxima universal como criterio moral no hace otra cosa que tachar nuestra singularidad (mientras los kantianos se retuercen). También se oyen voces que pretenden desestabilizar la utilización de la categoría con comentarios autoevidentes tales como: “No sabés lo que te va a ocurrir en cinco años, no podés definirte ahora”. ¿Nunca te la dijeron? O la persuasiva: “No diste con la persona indicada. Si probaras conmigo, se te pasaría”, que no convencen ni al loro.
 La genealogía de personas asexuales también coincide bastante con varios de los hitos gay. Morrissey, el cantante de The Smiths, es conocido por sus odas a los fracasos del amor. “Pretty Girls Make Graves” o “Will Never Marry” parecen dar cuenta tanto de su homoerotismo como de su dificultad para intimar. Ambas canciones bien podrían ser himnos asexuales. Otra de las figuras que los asexuales se apropian es, ni más ni menos, Andy Warhol. Si bien los biógrafos del rey del pop lo desmienten, el libro de Warhol Mi filosofía de la A a B y de B a A parece ser motivo de identificación asexual, ante todo, por cómo se vincula afectivamente sin contacto carnal hasta el paroxismo. La obsesión del artista por la belleza humana, la reconfiguración de modelos para amar, su voyerismo, son también estandartes del movimiento A. Ellos, asexuales, reclaman su pertenencia en el colectivo de diversidad sexual, y no sólo como parte del largo etcétera que acompaña la sigla lgtb.
  http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3083-2013-09-06.html

martes, 3 de septiembre de 2013

Feria del libro de Mendoza

Hola amigos y amigas que seguís este blog.
Me es grato comunicaros que la asexualidad tendrá su oportunidad en la Feria del libro de Mendoza, en Argentina, a través de la novela Diario de una asexual.
Como sabéis, dicha novela busca acercar la asexualidad al conocimiento popular de forma amena y cercana y los visitantes de dicho evento podrán encontrarla en el stand de Bubok a partir del 23 de este mes.
Para quien quiera saber más sobre dicho acontecimiento os dejo el link:
http://www.argentina.gob.ar/agenda/2061-convocatoria-para-la-feria-del-libro-de-mendoza.php

Ojalá, es al menos mi deseo, podamos poco a poco ir saliendo todos de ese armario maldito donde nos encierran la intolerancia, la ignorancia y los prejuicios.
Un abrazo sincero!!!

lunes, 22 de julio de 2013

Atracción sexual


Los asexuales son personas que no sienten atracción sexual por personas de su mismo sexo o distinto. Entre el 3 y el 5% de la población mundial es asexual. Ser asexual no significa no ser capaz de tener relaciones íntimas aunque algunas personas asexuales tampoco se sienten atraídas de manera romántica por otras personas. La asexualidad es una orientación sexual al igual que la heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad.

No confundir asexualidad con:
La asexualidad no es tan conocida como otras orientaciones sexuales así que tiende a confundirse con otros términos.
  • No es celibato; las personas asexuales no deciden renunciar al sexo sino que no sienten ese impulso, realmente no les interesa.
  • No es aversión al sexo; algunas personas piensan que son asexuales cuando en realidad tienen aversión al sexo, estas personas rechazan cualquier tipo de gesto de intimidad; caricias, abrazos, besos. Si se tiene aversión al sexo se sufre ansiedad, dolor físico y miedo. Los asexuales simplemente no sienten excitación sexual.
  • No es falta de deseo. Es muy frecuente pasar por temporadas más o menos largas en las que el sexo no apetece. Sobre todo responde a estados de estrés o problemas de pareja.
Opciones dentro de la asexualidad:
Al igual que las personas “sexuales”, las asexuales tienen distinta formas de vivir su orientación sexual sin por ello dejar de estar dentro de este grupo.
  • Algunos sienten excitación sexual y se masturban en solitario pero no tienen el impulso de practicarlo con otras personas. Pueden masturbarse en menor o igual frecuencia que las personas sexuales. Otros no sienten ningún tipo de excitación sexual ni siquiera consigo mismos.
  • El ser asexual no impide a algunas personas fantasear eróticamente. Esas fantasías les resultan agradables pero no tienen ningún interés en llevarlas a la práctica. Esto ocurre también a las personas sexuales; por ejemplo es frecuente fantasear con orgías y la mayoría de las personas no querrían hacerlo en la vida real.
  • Muchos asexuales se enamoran y se sienten muy atraídos por otras personas, pero en esta atracción no existe componente erótico o sexual. Otros no llegan a sentir esa atracción romántica nunca.
El amor en la asexualidad:
Por supuesto las personas asexuales son capaces de amar, simplemente no sienten atracción sexual. Eligen sus parejas por otras razones entre las que no incluyen las eróticas; atracción intelectual, principios comunes, objetivos vitales etc.
Un asexual puede a su vez calificarse como heterosexual, homosexual o bisexual, dependiendo del género que le atraiga aunque es cierto que muchos dirían que son bisexuales puesto que la dotación sexual de la persona le es indiferente.

¿Funciona una relación sin sexo?
Muchas personas aseguran que el sexo es una parte muy importante en su relación. Las relaciones sexuales no son solo placenteras a nivel físico sino que son una forma de comunicación e intimidad esenciales para una pareja “sexual”.
Pero los asexuales simplemente no sienten interés o impulsos sexuales. Si que sienten placer, lógicamente y también son capaces de comunicarse a nivel íntimo con otra persona sin problema, pero sin sexo.
Por otro lado, el hecho de no sentir impulsos sexuales no les hace incapaces de tener sexo. Una persona asexual puede tener una relación con otra sexual si llegan a un acuerdo sobre el papel del sexo en su relación.

Existen asociaciones y páginas web que dan información sobre esta orientación sexual y son una ventana de visibilidad a aquellas personas que no entienden muy bien que les ocurre y se sienten extraños por no sentirse interés por el sexo. AVENES es la plataforma internacional online más importante para la asexualidad.

Publicado el 18/07/2013                                                                    Marta Ibáñez
http://sexualidad.doctissimo.es/deseo/atraccion-sexual/asexualidad.html



martes, 16 de julio de 2013

Pikara magazine

Vivir sin sexo
 Casi el 5% de la población mundial carece de deseo sexual o de interés por compartir su sexualidad con otras personas, según la Universidad Autónoma de México. Las personas asexuales reivindican su condición como una opción más y empiezan a hacerse visibles en Internet. Sus historias despejan mitos y revelan la diversidad de este colectivo.
Pikara Magazine    16/07/2013
Virgina Mendoza 

Soledad tiene treinta y cinco años y es virgen porque quiere. Como ella, cientos de millones de personas en todo el mundo se niegan a tener relaciones sexuales, no por razones morales o religiosas, sino por falta de deseo o porque simplemente no les interesa compartir su sexualidad con otras personas. Las personas asexuales reivindican su condición como una opción sexual más. Paradójicamente, para muchas de ellas, la negación de la sexualidad es lo que justifica la existencia de las otras opciones sexuales.
Incluso ondean su bandera (de cuatro franjas: negra, gris, blanca y violeta) en los desfiles del Día del Orgullo LGBT. Aunque se trata de un colectivo reciente y apenas conocido, empieza a ganar visibilidad en Internet a través de proyectos de visibilización y blogs en los que miembros de la comunidad relatan sus experiencias personales.
Kafka confesó su nulo interés en el sexo en sus diarios. “El coito como castigo por la felicidad de estar juntos. Vivir en lo posible de manera más ascética que un soltero, esa es la única posibilidad para mí de soportar el matrimonio. ¿Pero ella?”, escribía. Otras personalidades como Newton, Chopin, Isabel I de Inglaterra y Kant han sido consideradas asexuales y hasta se ha especulado con la posibilidad de que Hitler lo fuera. Dalí tenía relaciones románticas sin sexo con sus musas; aunque les permitía tenerlas con otros hombres. Morrisey, el que fuera cantante de The Smiths, se declaró abiertamente asexual cuando dijo que no podía imaginar su cuerpo “respondiendo a un estímulo sexual”. Se trata de casos aislados. El origen de la asexualidad como movimiento es reciente y se ha vinculado a los(chicos herbívoros), una tribu urbana que apareció en Japón hace menos de una década y cuyos miembros declaran su desinterés por el sexo y por el trabajo.
Según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alrededor del 3% y el 5% de la población mundial actual se consideraría asexual; es decir, unos 300 millones de personas. ¿Cómo es posible en sociedades como la occidental que giran en torno al sexo y en las que la presión social incita a conductas indeseadas? Para el académico Anthony Bogaert, responsable de una investigación previa (de la que extrajo que el 1% de la población mundial era asexual), este hecho sería la constatación del dicho popular que afirma que lo poco gusta y lo mucho cansa. Bogaert cree que es precisamente la sexualización de la sociedad lo que ha “apagado” el deseo sexual de todas las personas que se consideran asexuales.

Johana Villamil es directora de la Plataforma de Visivilización de la Asexualidad en Hispanoamérica (AVENes). Este proyecto ha logrado consolidar una amplia comunidad de más de 3000 personas en sus cuatro años de existencia. AVENes “reivindica la asexualidad dentro de la diversidad” y surgió como “una herramienta para entablar diálogos más cercanos”, según explica Villamil.
Pese a las confusiones a las que puede llevar el término “asexual”, todavía definido en términos meramente biológicos por la RAE, no se trata de una aversión al sexo. Ni siquiera todas las personas asexuales se niegan a mantener relaciones sexuales de manera estricta. AVENes define la asexualidad como la “falta de orientación y deseo sexuales”. Como explica Villamil, “las personas asexuales no sienten rechazo al sexo: no son antisexuales. De hecho, hay personas asexuales que sí tienen relaciones sexuales en baja frecuencia. Pero no pensamos que el sexo sea malo, pecado o algo sucio. Simplemente no nos interesa y preferimos conectarnos con las personas de otra manera.”
Tipos de asexualidad
 Además de distintas formas de entender la sexualidad (algunos se masturban, pero no comparten su sexualidad), dentro del colectivo cada asexual se considera de un tipo u otro en función de sus preferencias a la hora de relacionarse a nivel emocional. Así, las personas asexuales pueden ser románticas o arrománticas en base a su necesidad de mantener relaciones amorosas o su oposición a las mismas. Entre las románticos, además, encontramos distinciones en función de las preferencias a la hora de mantener una relación romántica: asexuales hetero-románticos, homo-románticos, y bi-románticos.
 Dentro de AVENes, la diversidad de formas de entender la sexualidad y las relaciones emocionales es amplia. Según aclara su directora, “el hecho de que una persona no sienta atracción sexual no quiere decir que no sienta otro tipo de atracciones, o que no le interese formar relaciones románticas con otra persona. Las personas asexuales tienen las mismas necesidades afectivas que cualquier otra persona y hay en nuestra comunidad toda la variedad LGBT”.

Soledad pasó de buscar relaciones afectivas con hombres y mujeres a buscarlas sólo con mujeres pero con una premisa clara: exentas de relaciones sexuales. Ahora se pregunta cómo no pudo darse cuenta antes de su condición y cree encontrar la respuesta: “Supongo que fue por el hecho de que desde pequeñas nos enseñen que las mujeres tienen que estar con hombres, unido a mi falta de atracción”.

¿Enfermedad mental?

Lucía se sumió en una terrible depresión cuando la adolescencia le descubrió que no experimentaba los mismos intereses que sus amigas en cuanto a su incipiente atracción sexual hacia los chicos. “Empecé a sentirme diferente porque ningún chico me interesaba, aunque no pude ponerle nombre a lo que me pasaba hasta que busqué una respuesta a mis dudas y fracasos sentimentales”, cuenta. Lucía se considera hetero, aunque arromántica. “Yo no estoy soltera, soy soltera”, dice. Como a otras muchas personas asexuales, se le diagnosticó depresión. Es habitual que la asexualidad se confunda con algún tipo de enfermedad mental o trastornos de la personalidad como el trastorno de deseo sexual hipoactivo, caracterizado por una falta de apetito sexual eventual.

La psicóloga y sexóloga Gema Montes, responsable de la web sersexual.com, asegura que “siempre ha habido personas con deseo sexual cero, pero ahora en estos tiempos de redes sociales y de globalidad tienden a unirse y desarrollar una filosofía propia”. Montes cree que es imposible ser asexual: “Es como negar la biología humana; es física, biológica, psicológica y socialmente imposible. Se puede elegir no tener conductas de carácter erótico, pero se sigue siendo sexual”, sentencia. Según la sexóloga, es posible prescindir del sexo, “pero se dejarían de reportar múltiples beneficios para la salud y para las relaciones interpersonales”. Desde la sexología, además, se considera que la falta de sexo puede ser perjudicial a distintos niveles. Montes explica que los problemas que conlleva una vida sin sexo pueden ser orgánicos (depresión, estrés, diabetes o tumores), psicológicos (emociones negativas: vergüenza, miedo y culpa) y sociales (relacionados con una educación represiva y la influencia de modelos sexuales clásicos).
 La frustración inicial ante el desconocimiento de la situación, lleva a muchas personas asexuales a consultar con psicólogos o sexólogos por una razón común: una sensación de extrañeza que les impide sentir atracción física incluso cuando se enamoran. “Sufrí mucho porque me he sentido enamorada varias veces, aunque nunca pude sentir atracción física por esa persona”, explica Lucía. Lucía asegura haber mantenido relaciones sexuales con ambos sexos y haberse visto forzada en ocasiones, obligándose a tener sexo sin querer, para tratar de entenderse a sí misma. Lucía es de esas asexuales que sí son capaces de sentir deseo pero que no sienten atracción física por otras. “He buscado el sexo por el sexo temiendo que un intento fallido acabase con una hermosa relación y evité las relaciones con sentimientos de por medio. Pero no puedo sentir atracción sexual aunque sí deseo; me gusta el sexo pero no compartirlo”, aclara.
Tal fue la impotencia de Lucía hasta que llegó a la conclusión de que era asexual, que decidió escribir un libro. En ‘Diario de una asexual’, relata su experiencia personal “para que nadie más sufriese por no saber lo que le ocurre en este terreno”. Asegura que “lo que más hace sufrir a una asexual es la incomprensión, empezando por la propia, ya que no es fácil identificar un tema sobre el que no se ha oído hablar.”
Fernando no se considera estrictamente asexual. Tras una larga búsqueda de sí mismo llegó a la conclusión de que era demisexual. “Se llama así a alguien que no suele tener atracción primaria o de tenerla no es lo suficientemente fuerte como para actuar impulsado por ella. Sin embargo, se puede sentir atracción si hay sentimientos de naturaleza romántica”, explica. Fernando sintió la misma preocupación que Lucía desde que, en la adolescencia, el sexo empezó a ganar relevancia en su entorno. “Pensaba que antes de los veinte tal vez la falta de madurez y de experiencias hacía que no me pareciese tan relevante como al resto, pero cuando pasan los años e incluso décadas sin tener aventuras sexuales, te sientes fuera de lugar”, dice. Fernando acudió a un hipnoterapeuta para que le ayudase a superar su “problema”. Tras las sesiones encontró la verdadera fuente de sus preocupaciones: “tenían más que ver con querer compararme con el resto que conmigo mismo”.

Presión social

 “Soy asexual, chico, no pongas esa cara, ¿vale?, pero no voy por ahí repitiéndolo porque eso sí que es algo que nadie entiende. Nadie entiende que alguien pueda carecer de interés por el sexo”, escribe Ángela Vallvey en Muerte entre poetas. Si mujeres como Lucía llegan a mantener relaciones sexuales no deseadas sólo para sentirse “normales”, en el caso de los hombres resulta todavía más difícil. “En la universidad cometí el error de decir que era virgen. Desde entonces llevé el estigma de hombre virgen y me convirtieron en el protagonista del chiste fácil hasta que terminé la carrera”, recuerda Fernando. Tras aquella confesión, sufrió durante sus años universitarios constantes presiones por parte de sus compañeros, que le daban consejos que no pedía para mantener relaciones sexuales y hasta le amenazaban diciendo que se volvería loco. Desde entonces, y cada vez que alguien le pregunta, asegura que se ha acostado con algunas chicas, sin entrar en detalles, para no volver a pasar por aquello.
Fernando reconoce que, aunque los hombres sienten la presión de una sociedad que les impone que lo normal es que mantengan relaciones sexuales con frecuencia, para las mujeres ya no resulta fácil. “Las chicas también están sintiendo presiones para tener más actividad sexual.
Conozco a una chica que también recurre a decir en su nuevo trabajo que ha tenido sexo para que dejen de acosarla como en el anterior”, explica Fernando. Lucía parte de la base de que, más allá de la presión social, hombres y mujeres vivimos la sexualidad de manera distinta. “Supongo que para los hombres es más difícil, ya que a las mujeres no se nos valoran tanto las conquistas sexuales como a ellos. Quizá está más ligada al terreno sentimental, que nos hace echar en falta las relaciones afectivo-sexuales más que las relaciones sexuales”, dice. Johana Villamil considera que “en todos los casos es difícil para cualquier persona porque, además de una fuerte presión social, una educación sexual basada en cómo poner un condón y las ETS no ayuda a entender tu sexualidad”. Y añade: “Es necesario hablar de la sexualidad humana, de las relaciones, de la intimidad, del amor y de las emociones en otros términos. No se puede seguir viendo la sexualidad de cada persona como una lista de instrucciones sobre el placer y el éxito”. Soledad siempre tuvo claro que no le gustaba el sexo. A los treinta y cuatro años y gracias a la reciente difusión de la asexualidad en Internet, por fin pudo dar un nombre a su situación. No ha encontrado la oportunidad para poner fin a su virginidad, pero asegura que tampoco la ha buscado. Mientras que para algunas personas de su condición, mantener relaciones sexuales es algo que simplemente no interesa, ella muestra una clara aversión y asegura que siempre le ha “horrorizado” imaginarse casada y “cumpliendo” con su marido.
http://www.pikaramagazine.com/2013/07/vivir-sin-sexo/

Foro sobre demisexualidad

Christine ~-Little Girl-

 Hola, acabo de descubrir este blog y me parece muy interesante :), llevo un rato leyendo y he decidido hacer un foro para poder encontrar y poder hablar con más gente con una inclinación sexual poco común. El foro en si trata de la demisexualidad, pero me encantaría que personas asexuales comentaran también sus experiencias :).
Si quieres pasarte te dejo el link:
http://demisexualidad.creatuforo.es/

Conozca quiénes son los asexuales, personas indiferentes al sexo


Domingo, 07 de Julio de 2013 08:31

A través de un testimonio de vida, hacemos una radiografía sobre la asexualidad. Personas que pueden vivir sin sexo sin dejar de ser felices.
El pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español Salvador Dalí es uno de los asexuales más famosos de la historia.


En una sociedad donde la pornografía está de moda en la literatura, donde los escándalos de adicción al sexo venden, donde los orgasmos vienen concentrados en píldoras azules, es difícil concebir la idea de una persona indiferente o apática ante el sexo.
Johanna Villamil, artista y gestora cultural, dice que “no hay deseo sexual hacia otras personas, podríamos hablar de fetichismo o prácticas de sexualidad no convencional. Se siente excitación física, pero se prefieren otras actividades para pasar agradable”.
Cuando ella cuenta que el sexo no es lo suyo, la gente, después de mirarla como a bicho raro, le dice que “seguro no ha conocido al hombre ideal”, “que ya va a pasar”, que “es hormonal”. No hay tal, es una condición permanente.
Según el sexólogo Ezequiel López, “hay personas que nunca han tenido episodios traumáticos, pero no sienten ese impulso sexual”. “Se nace asexual”, complementa Johanna, para quien serlo en Latinoamérica, “donde las mujeres se realizan cuando tienen hijos y los hombres son machos si son buenos sementales”, es cosa seria. Por eso, muchos no salen del clóset, se ven presionados a llevar una vida sexual activa o permanecen solteros.
Asexuales famosos hay muchos: Frédéric Chopin, como lo afirmó su compañera George Sand; Salvador Dalí, en su libro ‘Vida Secreta’ se refirió al sexo como“aquello no es para mí”. Y Adolf Hitler, cuya falta de sexualidad fue discutida en ‘The Hidden Hitler’.
“Soy asexual”
Johanna Villamil es artista y gestora cultural bogotana, tiene 26 años y a los 22 descubrió que era asexual.
”El sexo es genial. Lo que no me parece genial es que se trate el sexo como una obligación, cuando debería ser una opción. Y que se mezcle con conceptos como el amor o la intimidad, pueden ir de la mano pero no son la misma cosa”.
En el colegio, cuando sus compañeras le hablaban de su atracción sexual por un chico, era como si le hablaran en mandarín. Tener relaciones sexuales no despejó sus dudas. No sentir la necesidad de tener sexo la llevó a leer mucho del tema y desde 2010 es vocera de los derechos de los asexuales: “No sentir atracción sexual no hace a las personas inmaduras, fracasadas o infelices”.
Para la felicidad no hay receta. No se trata de vivir la vida sexual como si se siguiera una guía de instrucciones. La asexualidad se ha tratado como una enfermedad, un trauma, y no lo es”, afirma.
“Si a alguien no le interesan las matemáticas no es que tenga un defecto en su cerebro, solo siente interés por otras cosas. Quien no está interesado en el sexo, prefiere otras formas de conectar con otro y expresar su sexualidad”, agrega.

El perfil del asexual
Para estos ‘ángeles terrenales’ se puede ser feliz sin sexo. Son socialmente activos y sexualmente pasivos. Disfrutan la soledad, mas cultivan la amistad. Prescindir del coito no significa renunciar a la pareja, también se enamoran.
Según Aven (Asexuality Visibility and Education Network), tienen las mismas necesidades emocionales que el resto de mortales. Algunos nunca han besado y otros tienen cierto impulso sexual y se masturban para sentir placer, pero no sienten interés de dirigir esa energía hacia otros.
Los estudios
La asexualidad se presenta en una de cada 100 personas. Se cree que 400.000 colombianos serían asexuales, de un total mundial de 70 millones. Un estudio británico analizó 18.000 respuestas de personas encuestadas sobre su vida sexual. Un 1% respondió que “nunca se sentía atraído por otra persona”, lo que Anthony Bogaert catalogó como “asexualidad”.
En su libro ‘Understanding Asexuality’, él dice que la falta de apetito sexual no hace a estas personas desgraciadas: “Si no le interesa el paracaidismo, ¿debería diagnosticarlo como un desorden de bajo deseo de paracaidismo?”. Según Raúl Paredes, del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México, los asexuales no tienen problemas de erección.

Agremiados para reafirmar su identidad
En España y en México algunas personas crearon, hace siete años, un foro privado para asexuales donde contaban sus experiencias. Hace cuatro años un joven español creó la red social Asexuales.tk. Y hace tres años, la bogotana Johanna Villamil inició el proyecto de Dignidad y Educación de la Sexualidad, en el que trabaja con la comunidad LGTBI de manera presencial, a través de charlas, conferencias, marchas.
El grupo Aven (Asexuality Visibility and Education Network) fue fundado en 2001 por David Jay, un californiano de 30 años y hoy en día cuenta con 60.000 miembros.



Los asexuados en la literatura
-‘La casa de los espíritus: Una mujer muestra signos de asexualidad, dice que el coito le produce dolor en los huesos.
-‘Cien años de Soledad’: En la novela de Gabriel García Márquez, ‘Remedios, la bella’ nunca se sintió atraída por ningún sexo.
-‘Diario de una asexual’: Lucía Lietsi detalla la asexualidad a través del diario de Lucía, donde habla de sus dudas y miedos.

lunes, 8 de julio de 2013

¿Cuánto sabes de la sexualidad?

Millones de personas confunden los comportamientos sexuales sin conocer a fondo sobre el tema.

En la actualidad se ha vuelto cada vez más común el tema de la variedad de orientaciones sexuales: la heterosexualidad, bisexualidad, homosexualidad femenina y masculina, asexualidad, pansexualidad; solo por mencionar algunas. Desafortunadamente la falta de información sobre un tema tan polémico y tan ajeno a nuestro condicionamiento cultural, ha dado pie para que estas tendencias se interpreten como desviaciones, enfermedades, rebeldías o simplemente formas de llamar la atención. Pero la realidad es otra, pues la sexualidad no es una elección, sino una condición.

Para comenzar, es importante diferenciar entre identidad de género, expresión de género, sexo, y orientación sexual. Está comprobado que las falsas creencias se originan en el desconocimiento de las diferencias que existen entre estas tendencias.

La identidad de género está determinada por la ‘comodidad’ con uno mismo. Es la manera como el cerebro nos clasifica automáticamente dentro de la categoría de hombre o de mujer, pero no está ligada necesariamente al sexo biológico.

La identidad de género es la manifestación de la masculinidad o de la feminidad, basada en los roles tradicionales del género. Esto infiere en la forma de vestir, en el comportamiento, etc.

El sexo biológico está determinado por las características físicas y biológicas que diferencian a los individuos a nivel sexual, incluyendo los órganos sexuales, hormonas y cromosomas (hembra- intersexual- macho).

La orientación sexual por su parte, está ligada al tipo de persona por la que nos sentimos atraídos física, emocional y espiritualmente; de ésta manera, los heterosexuales se sienten atraídos por el sexo opuesto, los bisexuales por su mismo sexo y por el sexo opuesto, los homosexuales por su mismo sexo, los asexuales no sienten atracción por ningún sexo y los pansexuales sienten atracción por otras personas independientemente de su sexo o género.

Las personas asexuales no sienten atracción erótica hacia otras personas, tampoco hacia el placer sexual y no tienen relaciones sexuales. Según los estudios de Anthony Bogaert, profesor de Ciencias de la Salud Comunitaria y Psicología de la Universidad de Brock en Canadá, se calcula que el 1% de la población mundial es asexual.

La asexualidad es la orientación sexual que más discriminación recibe, principalmente porque no es ni siquiera aceptada como algo real, sobretodo en una sociedad tan obsesionada con el sexo. En los últimos años han surgido comunidades de personas asexuales, quienes reciben apoyo y se identifican con los otros miembros de la misma comunidad que sienten lo mismo. La comunidad Aven (Asexuality Visibility and Education Network) por ejemplo, cuenta con más de 50 mil miembros. La comunidad Platonic Partners ayuda a las personas que quieren tener una pareja pero, pero que no quieren (o no pueden) tener sexo.

Entre la comunidad de personas asexuales, a pesar de la falta de deseo y atracción sexual, existen diferencias principalmente asociadas a la ausencia de apetito sexual o atracción romántica. Algunas personas solo experimentan una de las dos, otras las dos y otras, ninguna.

Los asexuales sí pueden experimentar atracción romántica hacia uno o ambos géneros, lo que ocurre es que no tienen relaciones sexuales. Según su orientación romántica, algunos asexuales se definen como heterorománticos, homorománticos o birománticos, dependiendo del tipo de orientación afectiva. También existen otros asexuales arrománticos o no románticos que aparte de no sentir atracción sexual, tampoco tienen atracción romántica. Así mismo algunos asexuales pueden llegar a tener sensaciones sexuales sin llevarlas a cabo, mientras que otras se masturban para satisfacerlas.
Si sientes que te identificas con esta orientación, no tienes por qué sentir angustia, miedo o vergüenza. Simplemente puedes ser parte del grupo de personas asexuales que viven su vida como cualquier otro ser humano, con la diferencia que no hay atracción por las relaciones sexuales. 

martes, 2 de julio de 2013

Generación ameba: asexuados, una raza en aumento

Heterosexuales, bisexuales, gais, lesbianas, transexuales… ¿Por qué choca a la sociedad el hecho de que ciertas personas declaren no tener impulsos sexuales? Ellos reclaman su derecho a vivir y relacionarse tan solo románticamente.

lunes, 10 de junio de 2013

¿Sabías que hay gente asexual?

Aunque te cueste de creer una de cada diez personas es asexual, es decir, no se siente atraído por ninguno de los dos sexos. Raro pero cierto. … rarisisisimo
El sexo es una de las cosas que más mueve a las personas, hombres y mujeres; sin embargo, una investigación realizada por la UNAM, revela que existen personas que no disfrutan del sexo, entre 3 y 5 % de la población mundial.
Una persona asexual es aquella que no siente placer al tener relaciones sexuales, así lo dijo Raúl Gerardo Paredes Guerrero, director del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Aplica para ambos
El término asexual se aplica tanto a hombres como a mujeres, y no se hace una diferencia en la proporción de posibles casos, es decir, los dos sexos pueden presentar la asexualidad.
El especialista de la UNAM afirma que la negación al placer, no es por alguna disfunción o problema psicológico, simplemente a las personas no les gusta.
Ser asexual no se considera un problema como tal, siempre y cuando la persona esté bien así: “Existen terapias de sensibilización para aprender a reconocer su cuerpo, sensaciones y necesidades sexuales, sólo si se gusta o desea” afirma el sexólogo.
La asexualidad tiene diferencias con la aversión al sexo, donde esta última presenta ansiedad, dolor físico y miedo, como respuesta ante situaciones desagradables relacionadas al coito.
La aversión al sexo, además, sí es un síndrome, y se presenta más en las mujeres, por la represión al placer erótico.
http://www.purofutbolonline.com/2013/06/sabias-que-hay-gente-asexual/

viernes, 31 de mayo de 2013

Conozca quiénes son los asexuales, personas indiferentes al sexo

El pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español Salvador Dalí es uno de los asexuales más famosos de la historia.

En una sociedad donde la pornografía está de moda en la literatura, donde los escándalos de adicción al sexo venden, donde los orgasmos vienen concentrados en píldoras azules, es difícil concebir la idea de una persona indiferente o apática ante el sexo.
Johanna Villamil, artista y gestora cultural, dice que: “No hay deseo sexual hacia otras personas, podríamos hablar de fetichismo o prácticas de sexualidad no convencional. Se siente excitación física, pero se prefiere otras actividades para pasar agradable”.
Cuando ella cuenta que el sexo no es lo suyo, la gente, después de mirarla como a bicho raro, le dicen que “seguro no ha conocido al hombre ideal”, “que ya va a pasar”, que “es hormonal”. No hay tal, es una condición permanente.
Según el sexólogo Ezequiel López “hay personas que nunca han tenido episodios traumáticos, pero no sienten ese impulso sexual”. “Se nace asexual”, complementa Johanna, para quien serlo en Latinoamérica, “donde las mujeres se realizan cuando tienen hijos y los hombres son machos si son buenos sementales”, es cosa seria. Por eso, muchos no salen del clóset, se ven presionados a llevar una vida sexual activa o permanecen solteros.
Asexuales famosos hay muchos: Frédéric Chopin, como lo afirmó su compañera George Sand; Salvador Dalí, en su libro ‘Vida Secreta’ se refirió al sexo como“aquello no es para mí”. Y Adolf Hitler cuya falta de sexualidad fue discutida en ‘The Hidden Hitler’.

“Soy asexual”

Johanna Villamil es artista y gestora cultural bogotana, tiene 26 años y a los 22 descubrió que era asexual.
”El sexo es genial. Lo que no me parece genial es que se trate el sexo como una obligación, cuando debería ser una opción. Y que se mezcle con conceptos como el amor o la intimidad, pueden ir de la mano pero no son la misma cosa”.
En el colegio cuando sus compañeras le hablaban de su atracción sexual por un chico, era como si le hablaran en mandarín. Tener relaciones sexuales no despejó sus dudas. No sentir la necesidad de tener sexo la llevó a leer mucho del tema y desde 2010 es vocera de los derechos de los asexuales: “No sentir atracción sexual no hace a las personas inmaduras, fracasadas o infelices.
Para la felicidad no hay receta. No se trata de vivir la vida sexual como si se siguiera una guía de instrucciones. La asexualidad se ha tratado como una enfermedad, un trauma, y no lo es”, afirma.
“Si a alguien no le interesan las matemáticas no es que tenga un defecto en su cerebro, solo siente interés por otras cosas. Quien no está interesado en el sexo prefiere otras formas de conectar con otro y expresar su sexualidad”, agrega.

El perfil del asexual

Para estos ‘ángeles terrenales’ se puede ser feliz sin sexo. Son socialmente activos y sexualmente pasivos. Disfrutan de la soledad, mas cultivan la amistad. Prescindir del coito no significa renunciar a la pareja, también se enamoran.
Según Aven (Asexuality Visibility and Education Network), tienen las mismas necesidades emocionales que el resto de mortales. Algunos nunca han besado y otros tienen cierto impulso sexual y se masturban para sentir placer, pero no sienten interés de dirigir esa energía hacia otros.

Los estudios

La asexualidad se presenta en una de cada 100 personas. Se cree que 400.000 colombianos serían asexuales, de un total mundial de 70 millones. Un estudio británico analizó 18.000 respuestas de personas encuestadas sobre su vida sexual. Un 1% respondió que “nunca se sentía atraído por otra persona”, lo que Anthony Bogaert catalogó como “asexualidad”.
En su libro ‘Understanding Asexuality’, él dice que la falta de apetito sexual no hace a estas personas desgraciadas: “Si no le interesa el paracaidismo, ¿debería diagnosticarlo como un desorden de bajo deseo de paracaidismo?”. Según Raúl Paredes, del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México, los asexuales no tienen problemas de erección.

Agremiados para reafirmar su identidad

En España y en México algunas personas crearon, hace siete años, un foro privado para asexuales, donde contaban sus experiencias. Hace cuatro años un joven español creó la red social Asexuales.tk. Y hace tres años, la bogotana Johanna Villamil inició el proyecto de Dignidad y Educación de la Sexualidad, donde trabaja con la comunidad LGTBI de manera presencial, a través de charlas, conferencias, marchas.

El grupo Aven (Asexuality Visibility and Education Network), fue fundado en 2001 por David Jay, un californiano de 30 años y hoy en día cuenta con 60.000 miembros.

Dato clave

Para tener en cuenta

Los asexuados, en la literatura

-‘La casa de los espíritus: Una mujer muestra signos de asexualidad, dice que el coito le produce dolor en los huesos.
-‘Cien años de Soledad’: En la novela de Gabriel García Márquez, ‘Remedios, la bella’ nunca se sintió atraída por ningún sexo.

-‘Diario de una asexual’: Alain Latour detalla la asexualidad a través del diario de Lucía, donde habla de sus dudas y miedos.
http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/conozca-quienes-son-asexuales-personas-indiferentes-sexo


¿Cómo es la vida de un asexual?

Jenni Goodchild, una estudiante británica de 21 años, afirma que no tiene orientación sexual ni experimenta deseos sexuales. Es lo que se considera una asexual.
Pero en una sociedad cada vez más sexualizada, ¿cómo se puede vivir siendo asexual?
“Para mí esto básicamente significa que no puedo mirar a la gente y pensar ‘mmm… sí, quiero tener relaciones sexuales contigo’, eso no me ocurre”, explica Jenni.
La estudiante de Oxford es una de lo que se calcula es un 1% de personas en el Reino Unido que se identifican a sí mismas como asexuales.
La asexualidad es descrita como una orientación y se diferencia del celibato porque éste último es una elección.
“La gente me pregunta que si no lo he probado, ¿cómo puedo saber lo que es?”, dice Jenni.
“Bueno, si eres heterosexual y no has tenido sexo con alguien que es de tu mismo género, ¿cómo puedes saber que no te gustará una relación homosexual?”.
“Simplemente si no estás interesado, no estás interesado, independientemente de si lo probaste o no”, agrega.
Tal como señala la Red de Visibilidad y Educación de la Asexualidad (AVEN), la principal comunidad virtual de las personas asexuales, las necesidades emocionales varían ampliamente en estas personas, igual que ocurre en una comunidad “sexual”.

Hay diferencias, dice Mark Carrigan, experto de la Universidad de Warwick, por ejemplo entre los asexuales románticos y los asexuales no románticos.
“Los no románticos no tienen ninguna atracción romántica, así que en muchos casos no desean ser tocados ni tener ningún tipo de intimidad física”, dice Carrigan.

“Los asexuales románticos no experimentan atracción sexual pero sí experimentan atracción romántica. Es decir, buscan a una pareja y aunque no le responden sexualmente, sí desean sentirse más cercanos a esa persona, saber más de ella, compartir cosas con ella”.
Jenni se describe como heteroromántica. Y aunque no tiene interés en el sexo, sí se siente atraída a la gente y mantiene una relación con Tim, de 22 años.
Tim, sin embargo, no es asexual.
“Mucha gente me dice que soy egoísta por mantenerlo en una relación en la cual no obtendrá lo que desea y que debería salir con alguien igual a él”, cuenta Jenni.
“Pero Tim parece bastante feliz, así que creo que él debe ser quien decida”.
Tim, por su parte, dice estar contento, conociendo a Jenni y centrándose en los aspectos románticos de su relación.
“La primera vez que ella mencionó que era asexual, pensé’¡qué raro!’”, recuerda Tim.
“Pero después aprendí que no debía hacer suposiciones sobre lo que eso significaba”.
“Nunca he estado obsesionado con el sexo. No soy de los que sale en las noches para buscar a alguien con quien tener relaciones sexuales. Sé que eso es lo que hacen muchos, pero a mí eso no me preocupa”.
Jenni y Tim no están totalmente exentos de contacto físico porque se abrazan y besan para expresar el afecto que se tienen.
La asexualidad ha sido tema de muy pocos estudios científicos, lo cual ya llevado a especular porqué algunas personas no sienten atracción sexual.
“Hay individuos que definitivamente lo ven como un trastorno y que piensan que si hubiera medicamento ‘lo arreglarían’, o que debería someterme a una prueba hormonal” señala Jenni.
“Y también hay gente que incluso va más alla, que preguntan si alguna vez fui abusada siendo niña lo cual honestamente no es una pregunta apropiada. Porque además, no fui abusada”.
“Pero existe la creencia de que algo está mal en tí”, agrega.

Poco entendida


El profesor Carrigan sugiere que la falta de estudios científicos está vinculada al hecho de que hasta antes del lanzamiento de AVEN no existía una comunidad asexual.


“Fue hasta el 2001 cuando la gente pudo comenzar a definirse a sí misma como asexual”.
Todavía no se conoce mucho sobre la asexualidad.

El experto subraya que no debe confundirse a la asexualidad con un trastorno que provoca una falta de deseo sexual en la gente.
“Ha habido muchas investigaciones sobre el trastorno de deseo sexual hipoactivo (o inhibido), que es un trastorno clasificado como de la personalidad”, señala el experto.
“Es cuando un individuo no experimenta atracción sexual y esto le causa sufrimiento”.
“Y ha habido mucha gente que posteriormente fue definida como asexual pero que antes se le había clasificado con el trastorno”, agrega.
Todavía, sin embargo, no se logra tener un entendimiento apropiado de lo que es la asexualidad.
La doctora Pam Spurr, experta en relaciones y conducta sexual, admite no haber recibido muchas consultas sobre asexualidad.
“En las contadas ocasiones cuando me han preguntado sobre esto, la gente a menudo se torna increíblemente hermética porque es un tema muy raro”, dice.
Agrega que la gente se siente incómoda hablando sobre sus impulsos sexuales, ya sean altos o bajos, pero que la asexualidad en sí misma no es un tema que haya sido ampliamente discutido.


¿Cambio para los “sexuales”?
La cuestión que fascina a Mark Carrigan es qué efecto tendrá en el futuro una comunidad asexual visible en las personas que no son asexuales.

“Por ejemplo, antes de que hubiera homosexuales visibles no había un concepto de heterosexualidad”, explica el experto.
“Fue sólo hasta que la gente comenzó a llamarse homosexual cuando tuvo sentido hablar o pensar de la heterosexualidad”.
“Si es cierto que hasta el 1% de la población es asexual y cada vez más gente está consciente de ello, ¿habrá un cambio en la forma como la gente ‘sexual’ piensa en sí misma?”.
“Porque por ahora no tenemos realmente una buena palabra que pueda describir a la gente que no es asexual” señala Mark Carrigan.

Fuente: BBC

miércoles, 29 de mayo de 2013

QUIEN QUIERA BEBER CONMIGO

Quien quiera beber conmigo
 tiene una copa en mi mesa,
 compartirá mi alegría,
pero también mi tristeza.

 La alegría de los hombres
 que no abandonan su barca,
 aunque no abunde la pesca
 y aunque la mar esté brava.

 La tristeza por aquellos
 que al primer trueno se espantan
 y que recogen sus redes
 por una nube que pasa.

 La alegría del que quiere
 ser cabeza de manada,
 aunque abrir senda es más duro
 que andar por senda marcada.

 Y la tristeza por esos
 que se conforman y callan
 aunque les pongan al cuello
 un collar y una campana.

 La alegría del que tiene
 un solo amor y le alcanza,
 a quien entrega desnuda
 la posesión de su alma.

 La tristeza por los otros
 que siempre cambian de cama,
 creyendo llenar su vida
 consiguen sólo vaciarla.

 Quien quiera beber conmigo
 tiene una copa en mi mesa,
 compartirá mi alegría,
 pero también mi tristeza.

Alberto Cortez

sábado, 25 de mayo de 2013

Se puede vivir sin sexo


En la actualidad parece que tengamos que ser auténticos sibaritas del sexo. Muchas de las cosas que nos envuelven están sexualizadas y el mensaje que recibimos sobre nuestra sexualidad hoy en día es que tenemos que saber mucho y ser muy activos en este terreno.

La sociedad nos empuja a tener una sexualidad desenfrenada. Quien tiene pocos contactos sexuales recibe miradas de extrañez o miradas de pena. Las encuestas nos dicen que se tienen que tener un número concreto de relaciones a la semana para estar dentro de la media y no resultar extraño. Y mucho mejor si estamos por encima de la media. A los hombres (y también a las mujeres) les encanta fanfarronear sobre nuestra sexualidad. Hasta el punto que se ha convertido en un escaparate en el que mostramos y comentamos aquello que a nosotros nos conviene. Y siempre mostramos lo mejor, evidentemente (suceda lo que suceda dentro de la tienda).

Pero... ¿y aquellas personas que han decidido voluntariamente que desean vivir sin sexo? Existen. Y se hacen llamar "asexuales". Hace unos días escuché un programa de radio en donde una persona que se definía como asexual explicaba su experiencia y su vivencia de la asexualidad. Y me resultó muy interesante, aunque me dejó con ciertos interrogantes.
La Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad (Reva) dice que es asexual aquella persona que no experimenta atracción sexual
La Reva también explica que la asexualidad es la falta de orientación y deseo sexuales. Las personas asexuales no sienten atracción sexual o física hacia ninguna otra persona y no sienten deseo por el placer sexual.
Es posible que exista quien se defina como asexual porque decida no tener contacto sexual a raíz de que no le apetezca o no le guste vivir su sexualidad de manera activa. Aunque, según Masters & Johnson (que investigaron la respuesta sexual humana) los seres humanos responden de manera automática ante un estímulo sexual. Al menos físicamente. Quizás una persona asexual no reconozca su excitación sexual física (aunque en n teoría debe tenerla, fruto de una respuesta innata a un estímulo sexual) pero lo que creo que es más importante es que quizás no discrimine su excitación mental, o la rechace. O quizás no la tenga. Aunque considero que más que no tener, lo que realmente le pueda suceder a una persona asexual es que no le interese, sencillamente.

Cada uno tiene derecho a desear y a no desear lo que quiera
En una sociedad en la que parece que s enos empuje a vivir nuestra sexualidad confundiendo libertad con libertinaje (cosa que no es buena), debemos tener en cuenta que también existen personas que renuncian a la vivencia de su sexualidad. Lo que quizás me preocupa más, es que algunas de las personas que renuncian a la sexualidad suelen renunciar a cualquier contacto con otro ser humano: abrazos, carícias, etcétera, y eso sí es más alarmante. Los humanos no podemos sobrevivir sin el contacto con otro ser humano. Podemos vivir sin sexo, pero no podemos vivir sin afectividad y contacto.
De todos modos, dejadme hacer un paralelismo: conocéis a alguien que no disfrute de la comida? Alguien que solamente coma por necesidad vital? Pues imagino a una persona asexual como alguien a quien no le apasione comer y, como podemos vivir sin sexo tranquilamente, decida no mantener contacto sexual. Quien no disfruta comiendo no puede elegir no comer.

Pero si me permitís, haré una recomendación, ya que es mucho mejor comer saboreando cada bocado y tener relaciones sexuales gozando de cada momento. Os animo a buscar aquello que os hace gozar (en todos los terrenos) porque si bien es cierto que cada uno tiene derecho a desear o a no desear lo que quiera, ¿no creéis que es mucho más divertido vivir gozando que estando en una zona neutra?
http://www.elperiodico.com/es/noticias/mucho-mas-que-sexo/puede-vivir-sin-sexo-2392401