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jueves, 28 de noviembre de 2013

Los asexuales viven entre nosotros, aunque no lo parezca

Rocío Mayoral
“¿Es usted heterosexual, bisexual, homosexual,…?” Si busca pareja debiera tener clara la respuesta. Aunque tal vez le hayan surgido dudas. Es posible, ya que aunque se tenga claro si lo que le gusta son los hombres o las mujeres, quizás no se desee mantener con ellos relaciones sexuales. Y sin deseo, ¿se es realmente una persona hetero, homo o bisexual? Ciertamente, en materia de atracción, sexo y libido, todavía no todo está tan claro.

Y es que, según parece, nos habíamos olvidado de una categoría con la que empieza a reconocerse un grupo de personas cada vez más numeroso: los asexuales. Y ¿quiénes son? Pues sencillamente hombres y mujeres que no poseen ningún tipo de interés por el sexo.

¿Pero de verdad existe alguien a quien no le interese el sexo? Pues sí. Según datos recientes constituyen entre un 1-3% de la población mundial. Sólo en España estaríamos hablando de 1.300.000 individuos, aproximadamente. Son muchos. Entonces ¿por qué apenas habíamos oído hablar de ellos? La respuesta es fácil. Hasta hace poco, estas personas intentaban pasar desapercibidos para evitar ser tachados de raros, cuando no de enfermos.

Pero las cosas están cambiando. Los asexuales empiezan a salir del armario. Comienzan a mostrarse en público; incluso han empezado a  organizarse y reivindicar con orgullo su condición y sobre todo, su normalidad. Su presencia en páginas web y en otros muchos medios da buena cuenta de ello. Sin embargo, siguen sin tenerlo fácil ya que luchan por ganar sitio en una sociedad tremendamente sexualizada.
¿Cómo entender a quien no disfruta del sexo? Para la mayoría, es algo incomprensible. Hace días me contaban algo y con permiso de quien lo dijo, lo reproduzco: “He tenido sexo con todos mis novios y nunca me ha gustado. Antes no lo entendía pero hoy lo tengo claro: el sexo no me gusta. Hoy paso completamente de él; no lo necesito. Desde que soy consciente, soy mucho más feliz. Ahora puedo centrar mi vida en otras cosas”. Eso me recordó a Sabina cuando dijo: “Ya no hago el amor, porque me quita tiempo para fumar”. Genial. Pero dicho en serio, es complicado de entender.

Lo cierto es que cada vez son más los que se reconocen como asexuales y dicen vivir en plenitud una vida carente de deseo sexual. Sin  embargo, siguen siendo poco comprendidos por la población en general. También por los especialistas. Aunque se están dando pasos.

En estos días se acaba de publicar en Inglaterra uno de los primeros libros sobre el tema: Entendiendo la asexualidad. En él, el profesor Anthony Bogaert, aboga por considerarlos una orientación sexual más; no como enfermos. Ese fue también el principal argumento de la conferencia realizada en julio en la Universidad de Southbank de Londres, la primera en el mundo sobre este tema.

¿Sanos o enfermos?

¿Opinan igual todos los expertos? ¿Son los asexuales personas tan normales como cualquier otra o poseen algún tipo de enfermedad? No todos los especialistas coinciden. El concepto de enfermedad es muy amplio, de ahí la polémica.

¿Por qué algunas personas carecen de deseo sexual? Se ha demostrado que diversos factores biológicos pueden afectar negativamente a la libido: edad, cansancio físico, activación hormonal escasa o afecciones como anemia, etc. La investigación en psicología también ha demostrado que en estas personas son frecuentes antecedentes de malas vivencias amorosas, represión sexual o excesiva promiscuidad. También está muy contrastado el efecto nocivo del estrés, ansiedad o depresión; el temor al embarazo o a enfermedades de transmisión sexual.

Pero hay especialistas que van más allá. El psicoterapeuta inglés Philip Hodson acusa al excesivo bombardeo sexual de hacer que muchos huyan del sexo fácil hasta anular el deseo. Jean Claude Guillebaud en cambio, culpa a la excesiva presión cultural por estar a la altura en materia sexual. Según él, “la intimidad física parece un examen. En muchos casos, genera falta de naturalidad en las relaciones físicas y acaba incluso con el apetito sexual.
El caso es que muchos factores pueden disminuir la libido. Pero ¿son suficientes para hablar de enfermedad? Los asexuales y muchos especialistas no lo creen así. Pero otros, cuestionan esa supuesta “normalidad” y exponen que se puede vivir sin sexo; aunque negar el deseo puede generar trastornos. Según la sexóloga Pilar Cristóbal “no es normal aborrecer una función biológica. Y el sexo lo es”. El profesor de psicología de la Universidad de Utah, Donald Strassberg, es de la misma opinión. Tras varias investigaciones concluyó que la asexualidad es un trastorno y debe ser explicado con dos etiquetas clínicas: Desorden del Deseo Sexual Hipoactivo o Desorden de Aversión Sexual. ¿Pero todo esto, no había quedado con Freud? Está claro que no. La controversia sigue abierta, como siempre que se habla de sexo.

Pero ¿puede una pareja sobrevivir sin sexo?

La estadística es clara. Al disminuir el deseo en algún miembro de la pareja, innumerables relaciones acaban en fracaso; aunque algunas sobreviven. Cuentan que Dalí nunca tuvo relaciones íntimas con su esposa, aunque la quería mucho. Y según dicen, ella no era como él. Gustaba mucho del sexo, así que a su marido no le importó que se acostase con otros hombres. ¿Es eso amor o quizás una prueba irrefutable de la inexistencia del mismo?
Sin embargo, son muchas las parejas que logran mantener el amor a pesar del abismo que les separa en materia sexual. ¿Cómo lo consiguen?: Los expertos lo tienen claro: comprensión, amor y sobre todo, negociación y muchísimo acuerdo.

Pero cuidado. Los pactos en materia de sexo no son siempre fáciles de cumplir. Si no que se lo digan a Ben Affleck que antes de casarse con Jennifer López, ésta le hizo firmar un acuerdo en el que se comprometía a hacer el amor con ella al menos cuatro veces a la semana. Quizás
al principio estuviese encantado. Pero ¿y después? Si viajaba o estaba enfermo, ¿tendría que recuperar? El matrimonio duró poco. Es normal, demasiada presión. Pero ¿por qué complicarnos tanto? Lo más sencillo es buscar a alguien con necesidades similares a las nuestras en materia de sexo. Lo cierto es que los asexuales ya no se esconden. Muchos se han encontrado y hoy son pareja. Dicen vivir un amor pleno sin necesidad de sexo.

Y aunque muchos lo dudan y piensen que es una relación enferma, ¿qué más da? Lo que es seguro es que ellos nunca tendrán que oír palabras como esas que un día nos hicieron sonreír: “En casa se hace el amor todos los días a las 5; haya llegado mi maridito o no…” Vaya. ¿No sería esa la terrible presión a la que estuvo sometido Affleck?
 http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/divan-digital/2012/10/08/los-asexuales-viven-entre-nosotros-aunque-no-lo-parezca-106779/