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lunes, 14 de abril de 2014

Diarios de Asexualidad



Las personas asexuales, entre el 1 al 5 % de la población, sienten escasa o nula atracción física hacia los demás. Quieren y pueden vivir sin sexo. Están totalmente desinteresados por el sexo y el contacto físico y lo relacionado con ello no es lo suyo. Y evitan intercambiar fluídos. Se puede entender que su forma de identidad sexual difiere de las conocidas heterosexuales, gais y lesbianas y sienten el amor de otra forma, sin necesidad de mantener relaciones sexuales ya que no viven con ese deseo, no obstante experimentan y viven sintiendo amor, eso sí, es como la necesidad de expresar amor compartiendo intimidades personales, como si fuera en parte del tipo del amor platónico. Se diferencian también de los que eligieron el celibato. En conjunto puede afirmarse que en la humanidad, la gran diversidad de posicionamientos en este tema lleva a las parejas a disfrutar de una o algunas relaciones de toda índole, ello está en función de las leyes personales, cada persona un mundo y esto también aplicado a las parejas. Las personas asexuadas no están enfermas y no se debe su actitud a aspectos religiosos o morales. En la red, están formando comunidades como la 'Asexual Visibility and Education Network (AVEN)'. El investigador Anthony Bogaert, de la Universidad de Brock (Ontario, Canadá), 2004, afirmó que entre el 1 al 3% de la población son personas asexuadas después de entrevistar a unas 18.000. Sin tener problemática con el sexo, estas personas, prefieren las relaciones tipo más sentimentales y ello sí contempla el compartir necesidades afectivas. Se ha señalado como la primera revolución sexual del siglo XXI. Normalmente son personas que sí se enamoran aunque no necesitan del coito, comparten actividades, gustos, aficiones e intereses. Incuso en ocasiones se ha confundido con personas que sí sufren del deseo sexual hipoactivo pero esto es diferente. Cuando se forma una pareja de sujetos asexuados, sí se cuenta con que ambos esperen lo mismo, ya que si uno de ellos sí necesitara contacto sexual, o bien se diluye la pareja o vive una situación de frustración permanente o soluciona por otro lado. En contraste, la sociedad de hoy presenta una hipersexualización, todo lo que se mueve en la sociedad, tiene que ver con ello, y más desde que se apoderó el marketing del mundo del erotismo y la sexualidad, parece que lo relacionado con la manipulación social, a todos los niveles, está relacionado con el sexo. Actualmente el conocimiento y divulgación de esta tendencia es muy necesaria para evitar errores que se pueden generar al construir los otros tipos más estándares de parejas, puesto que como se observa en la sociedad existen múltiples parejas que se construyeron en la creencia de que sí tendrían relaciones sexuales con una cierta frecuencia pero más bien entre ellos la sexualidad está ausente. Y sí es cierto que existe un número elevado de mujeres que sienten y actúan como si fueran realmente asexuadas puesto que su amor ha sido a crear una familia y a compartir relaciones con el menor roce posible, nada más que cuando era imprescindible y sin prácticamente ganas, para tener contento (o creían que así era) al marido, probablemente pensando en mantener la estructura familiar. En resumen, ante las evidencias de lo diferente o lo nuevo queda el respeto, la ampliación de la mente y sobre todo asimilar que el mundo y la sociedad está sufriendo una rápida transformación y los cambios no tienen por qué ser malos o peligrosos. Una vez más, ante lo nuevo, existen desacuerdos en cuanto a la clasificación, y la necesidad de buscar factores causales, probablemente para tratar de definirlo como enfermedad, ya se empezó a oír, como ocurrió en su momento con la homosexualidad. A veces es difícil asumir que lo diferente no tiene obligatoriamente que ser consecuencia de enfermedad. (*) Psicóloga Isabel Calle Santos*