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viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Sexo? No, gracias.



Hoy en día resulta más fácil acreditar la existencia de los embarazos sin penetración (omito la comparación con la concepción de Jesucristo) que en la de personas sin deseo ni orientación sexual; por ello, me es preciso aseverar que entre el 3 y el 5% de la población mundial es asexual, aunque resulte increíble.

Son muchos más los que desconocen de esta condición, otros se niegan a aceptarlo y algunos lo consideran antinatural y casi enfermo. “Vivir sin sexo es como vivir sin aire”, han dicho, y no los culpo por juzgar de tal forma a los asexuales (tan libres de elegir ―o no elegir― como los heteros, homos y bis). En un mundo donde es más común perder la virginidad que terminar la prepa en tres años o acceder a páginas pornográficas que a sitios de artículos académicos serios, para muchos es casi incomprensible que alguien desprecie los placeres del sexo.
Sin embargo, la asexualidad no es un problema físico ni psicológico, tampoco es una decisión como el celibato, mucho menos una disfunción sexual, es, simplemente, una disposición que no se orienta para ningún lado. Las personas asexuales no se sienten atraídas físicamente hacia otro, si bien disfrutan de la soledad suelen ser bastante sociables, forman círculos de amistad e incluso pueden llegar a enamorarse. Es decir, son personas normales que pueden llevar una vida común, con la única diferencia que el sexo no es una condición que les preocupe o atraiga.

¿Vivir sin sexo?
No todo aquél que jamás ha conocido el sexo se considera asexual, ni todo asexual jamás ha tenido sexo. En realidad (y aunque en el siglo XXI la virginidad se considere un mito), existen en este mundo miles de personas que llegan a la madurez sin saber en carne propia lo que es un coito; casi paradójicamente, existen asexuales que han probado el sexo, por experimentar o por presiones sociales, y que, después de corroborar que eso no es lo suyo, lo han dejado.
Incluso hay parejas combinadas de sexuales con asexuales, en las que la convivencia en la cama, como debe de imaginarse, es muy difícil. En esos casos, suelen optar o por tener sexo para complacer a su pareja o por darle la libertad para que sacie su necesidad salvaje en lares ajenos. Lo que seguramente provocará inminentemente un distanciamiento e inestabilidad en la relación; por más amor y libertad que se tenga, una unión así pocas veces funciona.
Generalmente, la opción es buscar un compañero con la misma no-orientación sexual; aunque es un tema poco tratado en la actualidad, ya existen sites donde se pueden concertar citas, que cuentan con foros y blogs informativos, otros comercian con camisas con frases relativas a la asexualidad para que todos les quede bien claro que el sexo no es para ellos.

Discriminación asexual
No se puede decir que la asexualidad es una problemática social, sin embargo, en nuestro siglo, aún hay personas que se dedican a señalar a los asexuales como insanos mentales, reprimidos u homosexuales que se escudan en la no-orientación para negar su preferencia; lo que produce, casi anacrónicamente, que todavía existan los asexuales de clóset.
Es impresionante la ignorancia que exhiben estos intolerantes quienes no sólo desconocen la libertad de elección sino la enorme variedad de gustos o disgustos sexuales, pues entre la población asexual se encuentran desde los que desprecian un beso hasta los que han logrado formar una familia.
Y como para gustos hay colores y para libidos diversidad sexual, es hora de abrir fronteras culturales y romper barreras mentales, aceptar la asexualidad como una opción y suprimir, de una vez por todas, los prejuicios que tachan a la sociedad mexicana no sólo de tradicionalista, sino de retrógrada.

Publicado por Revista cultural Entierra De Todos.
http://revistaentierradetodos.blogspot.com/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen día, realmente es muy difícil para nosotros el que la gente acepte que se trata simplemente de una orientación. En mi caso he descubierto mi asexualidad hace poco tiempo por lo que no me considero de closet por miedo, sino más bien lo estoy asimilando todavía y realmente es un verdadero alivio darme cuenta ^^ aunque ya imagino la reacción de todos aquellos que me molestan cuando me llaman anormal (aún sin saber que soy asexual) ^^