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domingo, 5 de abril de 2015

La orientación invisible

Varios estudios apuntan que el 1% de la población es asexual - Los miembros de ese colectivo no experimentan atracción sexual por nadie y reivindican el derecho a vivir sin sexo sin ser estigmatizados

La idea de una persona indiferente ante el sexo es difícil de concebir. Sin embargo, la asexualidad ha existido siempre. La historia está llena de ejemplos. El arte, el cine y la literatura también. De hecho, varios estudios científicos apuntan que al menos un 1% de la población carecería de impulsos eróticos, lo que en España se traduciría en unas 420.000 personas y, en Galicia, en más de 20.000. "La asexualidad es una opción sexual, igual que la heterosexualidad o la homosexualidad", afirman los miembros de este colectivo, cada vez más organizado -tienen hasta su propia bandera y cuentan con una plataforma 'online', AVEN, donde darse a conocer al mundo-, y reconocen que su principal problema es el desconocimiento por la falta de visibilidad.
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche lo definió como "una trampa de la naturaleza para no extinguirse"; la actriz Bette Davis dijo que era "la broma más grande que Dios ha hecho a los seres humanos"; y para el director de cine Woody Allen es "lo más divertido que el hombre puede hacer sin reír". Aunque el sexo constituye, para el común de los mortales, la modalidad de entretenimiento más antigua que se conoce, también hay personas a las que los juegos de cama no les interesan lo más mínimo.
La asexualidad existe y ha existido siempre. La historia está llena de ejemplos. También el arte, el cine y la literatura. El mismísimo Gabriel García Márquez retrató en "Cien años de soledad" a Remedios, un personaje incapaz de sentir atracción por nadie. Hasta se dice que dentro del mundo animal hay seres asexuales. Los especialistas estiman que alrededor del 1% de la población mundial es asexual, lo que en España se traduciría en unos 420.000 ciudadanos que pasan completamente del sexo y, en Galicia, en unos 20.000.
De un tiempo a esta parte, han empezado a organizarse, tienen su propia bandera -negra, gris, blanca y morada- y desde hace ya algunos años cuentan con una plataforma online, AVEN (Asexuality Visibility and Education Network), donde darse a conocer al mundo para dejar de ser tachados de raros y, lo más difícil, hacer ver que "el problema de la asexualidad es convencer a la gente de que no hay ningún problema".
En la propia página web de AVEN se define a un asexual como "una persona que no experimenta ningún tipo de atracción sexual". El portal de internet insiste, además, en que no es una patología, en que los asexuales "son gente normal" y subraya que están "hartos" de sentirse "presionados por la sociedad" para mantener relaciones sexuales.
Algunos sexólogos, sin embargo, justifican y comparan la asexualidad con un celibato voluntario, con una elección personal de eliminar las relaciones sexuales de su vida por diferentes motivos. Pero los asexuales diferencian claramente ambas acepciones. De hecho, según la página de internet asexuality.org, la asexualidad, a diferencia del celibato, "no es una opción". "La asexualidad es una orientación, algo que le ocurre al individuo al margen de su voluntad. Otra cosa es que decida seguir su naturaleza o negarla", subraya la citada web, y añade: "Las personas asexuales tienen las mismas necesidades emocionales que todos los demás y, como el resto, pueden establecer relaciones afectivas".
La asexualidad, por tanto, no tiene nada que ver con el hecho de que, durante un momento de su vida, algunas personas tengan bajo deseo sexual y rechacen o eliminen de su vida el sexo y las relaciones. Por ejemplo, hay quienes han tenido una experiencia traumática y desarrollan ciertas fobias. O casos en los que el componente religioso y/o cultural cobran un papel destacado.
"Las personas asexuales no presentan ningún tipo de deseo erótico", según el doctor Anthony Bogaert, de la Universidad de Brock en Canadá, autor de un estudio que concluye que un 1% de la población mundial es asexual. Otro informe de Journal of Sex Research apunta el mismo porcentaje. "Hay quien, simplemente, no experimenta ningún tipo de interés sexual. A diferencia de la mayoría de las personas que sentimos atracción hacia otros, ya sean del sexo opuesto, del mismo o de ambos, los asexuales no presentan ningún tipo de deseo erótico", insiste en su estudio Bogaert.

Encontrarse a gusto con su condición -ya que los asexuales no resienten la falta de deseo, ni siquiera el poder experimentarlo, aseguran-no significa ser un solitario o carecer de necesidades afectivas. Dicen tener las mismas necesidades que los demás, pero las satisfacen de otra manera. El principal problema del desconocimiento de la asexualidad es, apuntan, la falta de visibilidad. Lucía Lietsi, autora del libro autobiográfico "Diario de una asexual", o el antropólogo y editor Javier León Gómez han contribuido a que se conozca un poco más a través de sus publicaciones, haciendo que mucha gente se sintiera "aliviada" y comprendida. León Gómez escribió Asexualidad, ¿se puede vivir sin sexo? con una idea clara: "Cuando descubrí que era asexual fue tal el alivio que experimenté que sentí la necesidad de compartirlo", subraya. Y Lietsi reflexiona: "¿Cómo se puede sentir un adolescente que no siente la necesidad de experimentar sexualmente con nadie y que, además, cree que tiene que encajar en alguna de las orientaciones sexuales conocidas?".
http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2015/03/29/orientacion-invisible/1210792.html

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