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miércoles, 24 de febrero de 2010

Mi universo asexual


Dicen que “cada cabeza es un mundo”, pero yo digo que cada corazón es un universo lleno de anhelos, sueños, ilusiones y sentimientos...

Soy una princesa en un cuerpo de bruja. Por fuera, soy más parecida a un ogro que a una hermosa doncella, pero por dentro, lo que más anhelo es ser la protagonista de mi propio cuento de hadas y tener mi happily ever after. Deseo ilusionarme con alguien que me corresponda, pensar en él siempre que haga algo, ayudarlo en los momentos difíciles y felicitarlo en los triunfos, prepararle su comida favorita cuando esté de antojo, reconciliarme con un abrazo después de enojarme porque olvidó nuestro aniversario, despertar todas las mañanas y sentir que el mundo es perfecto porque él está a mi lado. En resumen, deseo una pareja sentimental con quien estar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza... Soy demasiado romántica y soñadora, lo sé, pero la razón y la lógica nunca han sido mis mejores amigas.

Una persona sexual podrá preguntarse: “¿Cuál es la diferencia entre ese príncipe azul y un amigo-roommate si no habrá sexo?” La diferencia radica en el amor, es decir, puedo amar profunda e igualmente a mi pareja y a un amigo, pero son distintas clases de amor. Además, aunque podría dar la vida por ambos, sólo a ÉL, al amor de mi vida, estaría dispuesta a dedicarle cada instante de mi existencia...

3 comentarios:

rna_a.c dijo...

Tienes toda la razon el sexo y el amor verdader son cosas distintas,,, una persona asexual ama de verdad,,,y por siempre

Cary dijo...

yo también lo creo!!! Creo en ese amor que no es pasajero y que se profesa sin condiciones hacia la otra persona.

oruga dijo...

el amor puro no complementado con sexo es mas sólido, porque al amor con sexo, le sacas el sexo y se derrumba o se debilita. ¡vaya complicación!. No hay mejor cosa que el amor puro.