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sábado, 11 de junio de 2011

La asexualidad a debate




Últimamente se hace referencia sobre el empuje que está representando la asexualidad, especialmente de aquellas personas que no están identificadas con el sexo.
Por supuesto, esto conlleva a analizar su alcance y lo que está representando en una época donde el Kali Yuga se manifiesta con mucha libertad sexual. La asexualidad invita a evaluar su aparición e identificación de muchas personas, para determinar que es lo que representa el sexo, más en nosotros que estamos de alguna manera integrados al sexo, no sólo para satisfacer deseos, sino para garantizar el nacimiento de la nueva generación en base de relaciones que se dan por afinidad, amor, convivencia que pide de relaciones sexuales.
¿Qué representa la sexualidad realmente en esa época? ¿Por qué se ha manifestado abiertamente? ¿Qué hace que las personas identificadas con ella no les interese el sexo?
Como, sobre el tema aporta que David Jay, fundador de Aven, la asociación que sostiene la página www.asexuality.org, asegura que la asexualidad no tiene nada que ver con el celibato. No hay renuncia a enamorarse de otra persona ni a tener relaciones sexuales con ella. La cuestión es que no se trata de un asunto prioritario. Según la revista The New Scientist, esta clase de personas a veces tiene relaciones sexuales sin desearlas verdaderamente.
Un asexual es alguien que no experimenta la atracción sexual. El asexual tiene las mismas necesidades emocionales que cualquier persona pero se diferencian en la manera de satisfacer estas necesidades. Gran parte de los asexuales experimentan la atracción sexual, pero no sienten ninguna necesidad de exteriorizar esa atracción sexual. Algo así como el de como si se ha de comer pero no tengo hambre. En su lugar sienten necesidad de familiarizarse con alguien pero al margen del sexo.
Este fenómeno social ha chocado frontalmente con unos nuevos hábitos de conducta en que el sexo forma parte de la relación ocasional. Mientras que unos empiezan por el sexo y luego piensan en conocerse, los asexuales apuestan por conocerse y dejar el sexo en último lugar o incluso renunciar a ella.
Ante este fenómeno social ya se ha iniciado un interesante debate social: no será la asexualidad una reacción contra una sociedad que recurre al sexo en exceso, incluso para vender unos cigarrillos, un coche o una crema de sol “.
Mientras que un experto denuncia el exceso de sexualidad en los medios de información, otros inciden en que a pesar de una supuesta libertad sexual se mantienen una serie de tabúes ancestrales que impiden tratar del sexo con normalidad, de manera que la publicidad utiliza estos temores para sacar a la palestra aquello de lo que todo el mundo quiere hablar, de manera que todos se puede sentir atraído, pero del que no se puede tratar abiertamente por temor a una represión moral o social.
Como ocurre siempre, mientras que los expertos se debaten en lo curioso del fenómeno y lo tratan como una cuestión minoritaria, empiezan a aparecer agencias matrimoniales que encuentran suficientes clientes como para generar un nuevo negocio “matrimonios sin sexo”. Incluso se empieza a escuchar una afirmación que sorprende en el mundo post-viagra: “el sexo es cosa de treintaañeros”.
El nuevo debate es saber si los asexuales siempre lo han sido o son personas saturadas de sexo. El péndulo de la historia va y viene, de un extremo al otro, pasando de largo por la normalidad afectiva. Ni tanto, ni tan poco.
Wikipedia añade, que pesar de que muchas personas no se sienten atraídas por nadie, poca gente se considera asexual, porque no es una orientación reconocida. Se calcula que entre el 1 y el 3% de la población total del planeta es asexual. Habitualmente son tratados como enfermos, locos o incluso que utilizan esta condición para encubrir su presunta homosexualidad. Aunque existen tratamientos médicos para aumentar el apetito sexual, muchos asexuales rehuyen seguir al no considerarlo un problema ni físico ni psicológico.
Hay un gran desacuerdo sobre si la asexualidad es una orientación sexual legítima. Hay quien argumenta que más bien sería una forma de deseo sexual inhibido. También se han sugerido otras causas entre las que se incluyen abusos sexuales en el pasado, represión sexual (ya sea esta homosexual, bisexual o heterosexual), problemas hormonales, sublimación o no haber conocido a la persona adecuada.
Sin embargo muchos de los que se autodefinen como asexuales niegan que estos diagnósticos se puedan aplicar a ellos, otros argumentan que ya que su asexualidad no les produce ninguna angustia no debería ser vista como una enfermedad o un desorden emocional. Otro razonamiento es el que en el pasado se dijeron cosas parecidas sobre la homosexualidad o la bisexualidad, que hoy día son consideradas orientaciones sexuales legítimas. Debido a la escasa investigación que existe sobre el tema, hay poca evidencia que incline la balanza a favor de uno u otro punto de vista.
Se nos añade que hay diferencias entre la gente que se define como asexual, principalmente referidas a la presencia o ausencia de deseo sexual o atracción romántica. Algunos sólo experimentan una de las dos, otras las dos y otros ninguna. Hay desacuerdo en cuanto a cuál de estas configuraciones se puede describir genuinamente como asexual. Mientras que algunos creen que las cuatro pueden ser calificadas así, otros creen que ser asexual es no tener deseo sexual, atracción romántica o ambas.
El deseo sexual de estos asexuales no está dirigido hacia nada, sino que es un impulso de estimulación o descarga sexual; la excepción a la anterior está en los fetichistas que orientan su deseo sexual hacia un fetiche más que a una persona, pero este grupo de gente no se considera generalmente como asexual (aunque técnicamente puedan serlo) En cualquier caso el nivel del impulso sexual puede oscilar de débil a intenso o de escasa frecuencia. Algunos asexuales pueden experimentar sensaciones sexuales, pero no tener deseo de actuar sobre ellas, mientras que otros intentan conseguir la descarga sexual mediante el acto sexual.
Respecto de los asexuales que experimentan atracción romántica, ésta puede ser dirigida hacia uno o ambos géneros. Estos asexuales desean generalmente relaciones románticas (que pueden ir de vínculos informales al matrimonio) con su género o géneros preferidos, pero a menudo desearían que estas relaciones no incluyeran actividad sexual. Según su orientación romántica algunos asexuales se definen a sí mismos como heterosexuales, homosexuales o bisexuales, esto está relacionado con el concepto de orientación afectiva.
Estos asexuales que desean relaciones románticas se encuentran en una posición difícil, ya que la mayoría de la gente no es asexual. Aunque estos asexuales sean capaces de tolerar el tener relaciones sexuales con sus compañeros no asexuales, estos pueden sentirse psicológicamente afectados al ver que son incapaces de resultar atractivos a su pareja, haciendo difícil la existencia de un romance a largo plazo. Respecto de los asexuales que no pueden tolerar el sexo tendrán que elegir entre: llegar a un compromiso con su pareja para tener cierta cantidad de sexo de todos modos, permitir a su pareja tener relaciones sexuales con otras personas, encontrar a alguien que esté dispuesto a tener una relación sin sexo, comprometerse sólo con asexuales o bien permanecer sólo
Wikipedia nos proporciona una lista de asexuales famosos: Hay grandes evidencias circunstanciales acerca de que la gente de la siguiente lista son o eran asexuales. Sin embargo, conviene notar que sobre muchos de ellos también se ha especulado que puedan ser homosexuales o bisexuales.Isaac Newton, J. M. Barrie, George Washington Carver Henry Cavendish (quizá padeciera autismo o una forma extrema de fobia social Frédéric Chopin, Paul Erdős, Glenn Gould, Adolf Hitler, Franz Kafka, Immanuel Kant, Christopher McCandless, John Ruskin, Erik Satie, George Bernard Shaw

http://www.pysnnoticias.com/2011/06/09/la-asexualidad/

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