lunes, 13 de enero de 2014

Las personas asexuales

Las personas asexuales, entre el 1 al 5 % de la población, sienten escasa o nula atracción física hacia los demás. Quieren y pueden vivir sin sexo. Están totalmente desinteresados por el sexo y el contacto físico y lo relacionado con ello no es lo suyo. Y evitan intercambiar fluídos. Se puede entender que su forma de identidad sexual difiere de las conocidas heterosexuales, gais y lesbianas y sienten el amor de otra forma, sin necesidad de mantener relaciones sexuales ya que no viven con ese deseo, no obstante experimentan y viven sintiendo amor, eso sí, es como la necesidad de expresar amor compartiendo intimidades personales, como si fuera en parte del tipo del amor platónico. Se diferencian también de los que eligieron el celibato. En conjunto puede afirmarse que en la humanidad, la gran diversidad de posicionamientos en este tema lleva a las parejas a disfrutar de una o algunas relaciones de toda índole, ello está en función de las leyes personales, cada persona un mundo y esto también aplicado a las parejas.
Las personas asexuadas no están enfermas y no se debe su actitud a aspectos religiosos o morales. En la red, están formando comunidades como la "Asexual Visibility and Education Network (AVEN)". El investigador Anthony Bogaert, de la Universidad de Brock (Ontario, Canadá), 2004, afirmó que entre el 1 al 3% de la población son personas asexuadas después de entrevistar a unas 18.000. Sin tener problemática con el sexo, estas personas, prefieren las relaciones tipo más sentimentales y ello sí contempla el compartir necesidades afectivas. Se ha señalado como la primera revolución sexual del siglo XXI. Normalmente son personas que sí se enamoran aunque no necesitan del coito, comparten actividades, gustos, aficiones e intereses. Incuso en ocasiones se ha confundido con personas que sí sufren del deseo sexual hipoactivo pero esto es diferente.
Cuando se forma una pareja de sujetos asexuados, sí se cuenta con que ambos esperen lo mismo, ya que si uno de ellos sí necesitara contacto sexual, o bien se diluye la pareja o vive una situación de frustración permanente o soluciona por otro lado. En contraste, la sociedad de hoy presenta una hipersexualización, todo lo que se mueve en la sociedad, tiene que ver con ello, y más desde que se apoderó el marketing del mundo del erotismo y la sexualidad, parece que lo relacionado con la manipulación social, a todos los niveles, está relacionado con el sexo. Actualmente el conocimiento y divulgación de esta tendencia es muy necesaria para evitar errores que se pueden generar al construir los otros tipos más estándares de parejas, puesto que como se observa en la sociedad existen múltiples parejas que se construyeron en la creencia de que sí tendrían relaciones sexuales con una cierta frecuencia pero más bien entre ellos la sexualidad está ausente. Y sí es cierto que existe un número elevado de mujeres que sienten y actúan como si fueran realmente asexuadas puesto que su amor ha sido a crear una familia y a compartir relaciones con el menor roce posible, nada más que cuando era imprescindible y sin prácticamente ganas, para tener contento (o creían que así era) al marido, probablemente pensando en mantener la estructura familiar. En resumen, ante las evidencias de lo diferente o lo nuevo queda el respeto, la ampliación de la mente y sobre todo asimilar que el mundo y la sociedad está sufriendo una rápida transformación y los cambios no tienen por qué ser malos o peligrosos.
Una vez más, ante lo nuevo, existen desacuerdos en cuanto a la clasificación, y la necesidad de buscar factores causales, probablemente para tratar de definirlo como enfermedad, ya se empezó a oír, como ocurrió en su momento con la homosexualidad. A veces es difícil asumir que lo diferente no tiene obligatoriamente que ser consecuencia de enfermedad.
(*) Psicóloga
20.12.2013
http://www.farodevigo.es/opinion/2013/12/20/personas-asexuales/935804.html

martes, 24 de diciembre de 2013

Con mis mejores deseos para todos y todas. FELICES FIESTAS Y FELIZ 2014

jueves, 28 de noviembre de 2013

Los asexuales viven entre nosotros, aunque no lo parezca

Rocío Mayoral
“¿Es usted heterosexual, bisexual, homosexual,…?” Si busca pareja debiera tener clara la respuesta. Aunque tal vez le hayan surgido dudas. Es posible, ya que aunque se tenga claro si lo que le gusta son los hombres o las mujeres, quizás no se desee mantener con ellos relaciones sexuales. Y sin deseo, ¿se es realmente una persona hetero, homo o bisexual? Ciertamente, en materia de atracción, sexo y libido, todavía no todo está tan claro.

Y es que, según parece, nos habíamos olvidado de una categoría con la que empieza a reconocerse un grupo de personas cada vez más numeroso: los asexuales. Y ¿quiénes son? Pues sencillamente hombres y mujeres que no poseen ningún tipo de interés por el sexo.

¿Pero de verdad existe alguien a quien no le interese el sexo? Pues sí. Según datos recientes constituyen entre un 1-3% de la población mundial. Sólo en España estaríamos hablando de 1.300.000 individuos, aproximadamente. Son muchos. Entonces ¿por qué apenas habíamos oído hablar de ellos? La respuesta es fácil. Hasta hace poco, estas personas intentaban pasar desapercibidos para evitar ser tachados de raros, cuando no de enfermos.

Pero las cosas están cambiando. Los asexuales empiezan a salir del armario. Comienzan a mostrarse en público; incluso han empezado a  organizarse y reivindicar con orgullo su condición y sobre todo, su normalidad. Su presencia en páginas web y en otros muchos medios da buena cuenta de ello. Sin embargo, siguen sin tenerlo fácil ya que luchan por ganar sitio en una sociedad tremendamente sexualizada.
¿Cómo entender a quien no disfruta del sexo? Para la mayoría, es algo incomprensible. Hace días me contaban algo y con permiso de quien lo dijo, lo reproduzco: “He tenido sexo con todos mis novios y nunca me ha gustado. Antes no lo entendía pero hoy lo tengo claro: el sexo no me gusta. Hoy paso completamente de él; no lo necesito. Desde que soy consciente, soy mucho más feliz. Ahora puedo centrar mi vida en otras cosas”. Eso me recordó a Sabina cuando dijo: “Ya no hago el amor, porque me quita tiempo para fumar”. Genial. Pero dicho en serio, es complicado de entender.

Lo cierto es que cada vez son más los que se reconocen como asexuales y dicen vivir en plenitud una vida carente de deseo sexual. Sin  embargo, siguen siendo poco comprendidos por la población en general. También por los especialistas. Aunque se están dando pasos.

En estos días se acaba de publicar en Inglaterra uno de los primeros libros sobre el tema: Entendiendo la asexualidad. En él, el profesor Anthony Bogaert, aboga por considerarlos una orientación sexual más; no como enfermos. Ese fue también el principal argumento de la conferencia realizada en julio en la Universidad de Southbank de Londres, la primera en el mundo sobre este tema.

¿Sanos o enfermos?

¿Opinan igual todos los expertos? ¿Son los asexuales personas tan normales como cualquier otra o poseen algún tipo de enfermedad? No todos los especialistas coinciden. El concepto de enfermedad es muy amplio, de ahí la polémica.

¿Por qué algunas personas carecen de deseo sexual? Se ha demostrado que diversos factores biológicos pueden afectar negativamente a la libido: edad, cansancio físico, activación hormonal escasa o afecciones como anemia, etc. La investigación en psicología también ha demostrado que en estas personas son frecuentes antecedentes de malas vivencias amorosas, represión sexual o excesiva promiscuidad. También está muy contrastado el efecto nocivo del estrés, ansiedad o depresión; el temor al embarazo o a enfermedades de transmisión sexual.

Pero hay especialistas que van más allá. El psicoterapeuta inglés Philip Hodson acusa al excesivo bombardeo sexual de hacer que muchos huyan del sexo fácil hasta anular el deseo. Jean Claude Guillebaud en cambio, culpa a la excesiva presión cultural por estar a la altura en materia sexual. Según él, “la intimidad física parece un examen. En muchos casos, genera falta de naturalidad en las relaciones físicas y acaba incluso con el apetito sexual.
El caso es que muchos factores pueden disminuir la libido. Pero ¿son suficientes para hablar de enfermedad? Los asexuales y muchos especialistas no lo creen así. Pero otros, cuestionan esa supuesta “normalidad” y exponen que se puede vivir sin sexo; aunque negar el deseo puede generar trastornos. Según la sexóloga Pilar Cristóbal “no es normal aborrecer una función biológica. Y el sexo lo es”. El profesor de psicología de la Universidad de Utah, Donald Strassberg, es de la misma opinión. Tras varias investigaciones concluyó que la asexualidad es un trastorno y debe ser explicado con dos etiquetas clínicas: Desorden del Deseo Sexual Hipoactivo o Desorden de Aversión Sexual. ¿Pero todo esto, no había quedado con Freud? Está claro que no. La controversia sigue abierta, como siempre que se habla de sexo.

Pero ¿puede una pareja sobrevivir sin sexo?

La estadística es clara. Al disminuir el deseo en algún miembro de la pareja, innumerables relaciones acaban en fracaso; aunque algunas sobreviven. Cuentan que Dalí nunca tuvo relaciones íntimas con su esposa, aunque la quería mucho. Y según dicen, ella no era como él. Gustaba mucho del sexo, así que a su marido no le importó que se acostase con otros hombres. ¿Es eso amor o quizás una prueba irrefutable de la inexistencia del mismo?
Sin embargo, son muchas las parejas que logran mantener el amor a pesar del abismo que les separa en materia sexual. ¿Cómo lo consiguen?: Los expertos lo tienen claro: comprensión, amor y sobre todo, negociación y muchísimo acuerdo.

Pero cuidado. Los pactos en materia de sexo no son siempre fáciles de cumplir. Si no que se lo digan a Ben Affleck que antes de casarse con Jennifer López, ésta le hizo firmar un acuerdo en el que se comprometía a hacer el amor con ella al menos cuatro veces a la semana. Quizás
al principio estuviese encantado. Pero ¿y después? Si viajaba o estaba enfermo, ¿tendría que recuperar? El matrimonio duró poco. Es normal, demasiada presión. Pero ¿por qué complicarnos tanto? Lo más sencillo es buscar a alguien con necesidades similares a las nuestras en materia de sexo. Lo cierto es que los asexuales ya no se esconden. Muchos se han encontrado y hoy son pareja. Dicen vivir un amor pleno sin necesidad de sexo.

Y aunque muchos lo dudan y piensen que es una relación enferma, ¿qué más da? Lo que es seguro es que ellos nunca tendrán que oír palabras como esas que un día nos hicieron sonreír: “En casa se hace el amor todos los días a las 5; haya llegado mi maridito o no…” Vaya. ¿No sería esa la terrible presión a la que estuvo sometido Affleck?
 http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/divan-digital/2012/10/08/los-asexuales-viven-entre-nosotros-aunque-no-lo-parezca-106779/

martes, 22 de octubre de 2013

Asexualidad: una orientación. Atracción sexual nula

En una sociedad que sugiere la hipersexualidad como norma, hablar de asexualidad es relevante porque al mismo tiempo que esta condición se ha hecho más visible, se ha convertido en un problema para quienes forman parte de ella.

Hasta la década de los setentas, se aplicaba este término para quienes, por alguna malformación genital, no podían sostener relaciones sexuales; en la actualidad, este concepto es aplicado a un cinco por ciento de la población mundial que refiere no haber experimentado atracción sexual hacia nadie, aunque biológica y físicamente estén capacitados para ello.
La AVEN, Asexual Visibility and Education Network (Red para la Educación y Visibilidad de la Asexualidad) establece que mientras el celibato es una elección, la asexualidad es parte intrínseca de la persona y una orientación sexual. De ninguna manera se define como una enfermedad y tampoco es un trastorno.
Existen muy pocos estudios al respecto, y mientras algunos apuntan a un origen de tipo endócrino, otros señalan la conformación genética en la que están ausentes los componentes libidinales que orientarán a la persona a una búsqueda por investir de erotismo o deseo al objeto amado.

En la mayoría de los casos, las personas con orientación asexual son quienes durante la pubertad u otra época de su vida fueron activos sexualmente, pero dejaron de sentir atracción sexual hacia otras personas. Incluso, hay quienes se declaran bajo esta condición con el fin de obtener un reconocimiento social, una especie de estatus que los distinga del resto.

CATEGORÍAS DE ASEXUALIDAD A simple vista es difícil distinguir a una persona asexual, y cada una es distinta de la otra por la diversidad que existe en cuanto a su entendimiento de las relaciones, la atracción física y la excitación. Mientras algunas se sienten mejor solas, otras satisfacen sus necesidades emocionales rodeadas de amigos; y hay quienes tienen el deseo de tener relaciones amorosas o una pareja estable.
En cuanto a la atracción, un alto porcentaje de las personas asexuales sí se sienten interesadas por otros, pero sin la necesidad de responder sexualmente a esa atracción, que puede ser hacia un género en particular o a más de uno, en lo cual se basa su autodefinición como «homorrománticos», «heterorrománticos» y «birrománticos».
La excitación sexual es algo que también está presente en personas de condición asexual, pero ésta no se liga a la necesidad de encontrar una pareja para satisfacerla. En su lugar, las personas con esta orientación prefieren canalizar toda esta energía hacia otros tipos de placeres.
Las personas que practican el celibato, deben negar, anular o reprimir sus deseos sexuales y eróticos ejerciendo actividades extremadamente arduas o fatigantes, y sobre todo de canalización y sublimación hacia cuestiones de carácter religioso.
Sin embargo, hay diferencias entre quienes dejaron de sentir excitación sexual como antecedente de una condición más seria, donde sería recomendable consultar a un médico. Por lo que se ha explicado, también existen diferentes formas de relacionarse; las personas asexuales pueden permanecer sin una pareja toda la vida y sentirse completos; quienes tienen el deseo de encontrar una pareja, pueden satisfacerlo estableciendo una relación amorosa con otra persona, pero sin tener relaciones sexuales, o bien, llegar a tenerlas pero sin experimentar una satisfacción por ello. En otros casos, los asexuales acuerdan con la pareja que ésta sostenga relaciones con un tercer individuo.
Personas como la Reina Isabel I de Inglaterra, Isaac Newton, Adolfo Hitler, James Matthew Barrie (creador de Peter Pan), además del rey del pop Michael Jackson; otros de ficción como Sherlock Holmes, Sheldon Cooper (de la serie The Big Bang Theory) y Remedios, personaje de la novela Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez, son catalogados como asexuales.

 CUÁNDO SE VUELVE UN PROBLEMA
Las conversaciones de tipo sexual predominan en las reuniones de amigos o en las pláticas de trabajo, pero para un asexual esto resulta hasta cierto punto incómodo por su desinterés en el tema. En una sociedad cuyas nuevas generaciones tienen una alta proclividad a las relaciones sexuales desde temprana edad, y estigmatizan a quienes están fuera de ese círculo, la vida de las personas asexuales puede llegar a ser complicada, sobre todo si ellas mismas no se identifican como tales: se suele confundir su total desinterés sexual con la represión de sus instintos o con un trauma que proviene de la infancia. Por lo tanto, el desconocimiento es el mayor obstáculo para una persona asexual y para quienes la rodean.
Por otro lado, está la situación de quienes, por distintos factores, dejaron de lado su sexualidad, pero al cabo de un tiempo comenzaron a enfrentar las consecuencias, razón por la cual requirieron la ayuda de un profesional. Desde el punto de vista psicológico, los efectos comienzan a presentarse después de tres años de haberse alejado de toda conducta sexual. Son frecuentes las solicitudes de consulta por la adquisición de algún trastorno obsesivo compulsivo, pues estas personas niegan y reprimen su deseo erótico sexual, además de buscar actividades que les produzcan un desgaste de energía para no ver aparecer tales impulsos.
En otros casos, se desencadenan cuadros de neurosis, irritabilidad, amargura, obsesivos y depresivos; éste último puede devenir en ideas suicidas. La mayoría de los casos que llegan a consulta, son de personas que tomaron la decisión de declararse asexuales pero con el paso del tiempo empezaron a tener otro tipo de problemas que alteraron su vida cotidiana, como trastornos del sueño, o un estado de ansiedad generalizada no específica.
Por otro lado, se presentan casos de aislamiento psicológico, pues al evitar la búsqueda de motivadores a los impulsos eróticos suelen aislarse del mundo que los rodea. A su vez, este aislamiento produce estados de melancolía que pueden devenir en depresión; también, pueden llegar a experimentar una sensación de minusvalía ante el entorno laboral, interpersonal, familiar, pero sobre todo cuando sienten el rechazo de otros.
Al existir estados de fuerte ansiedad, las personas demandan cierto tipo de medicamentos cuando ya han incurrido en conductas negativas, como las adicciones o intentos de suicidio. Éste es el momento de recurrir a atención psiquiátrica.
Por otra parte, la intervención de un sexólogo es necesaria cuando la persona que en su momento decidió ser asexual, llega a tener episodios de arrepentimiento, o bien, comienza a presentar efectos negativos en su estado emocional. En estos casos, la intervención del especialista servirá para reorientar la sexualidad de la persona.
Sin embargo, son pocos los casos de quienes al asumir una condición de asexualidad derivan en este tipo de problemas, pues incluso hay personas que ni siquiera se identifican de tal forma ya que, al no haber experimentado nunca la atracción hacia otras personas, lo asumen como una condición normal y como parte de su vida.
Ante todo, es importante que alguien que, de manera natural, sienta la falta de deseo o desinterés sexual, reciba un diagnóstico adecuado para que en base a ello se le proporcione psicoterapia, atención psiquiátrica o de sexología, antes de asumirse como una persona asexual.

Por: María Elena Holguín
 Correo-e: eholguin@elsiglodetorreon.com.mx
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/924698.asexualidad-una-orientacion.html#com1530256

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Eres asexuado? entra y averígualo...

Aquí os dejo este "test" para que os riáis un poco. Es evidente que no tiene ninguna validez como instrumento para evaluar la asexualidad de modo que nadie se lo tome al pie de la letra.
Por otro lado, dejar claro que no somos asexuados sino asexuales puesto que todos tenemos genitales y pertenecemos a ese grupo de animales que se reproducen sexualmente. 
Dicho esto, espero que le encontréis la gracia y que nadie se ofenda. 
Saludos cordiales a todos/as.

A falta de un buen test en Internet voy a decirte que tips debes cumplir para identificarte como asexual (basado en mi propia experiencia). Es fácil, si aciertas en la mayoría probablemente lo seas.
 
Comenzamos...

1- Vas por la calle, pasa una mujer/hombre de busto/bulto prominente y exuberantes curvas/pectorales, de la/el cual tu no te hubieses percatado de no ser por el hecho de que un ejercito de vagos/zorras empieza a improvisar piropos desagradables, a hacer gestos obscenos y chiflar. Tu ni te inmutas.

Estas con tu grupo de amigos, familia, compañeros de trabajo y tocan un tema de índole sexual.


Te aburres y te vas. Si se refieren a ti sobre cuando vas a traer novia/o o tus padres flashean "mira cuando tengamos nietos" y tu pones una sonrisa incomoda y respondes con monocromáticos.


Desde pequeño le rehuyes a cualquier tipo de contacto físico, te incomoda aunque sea un beso o abrazo de un familiar. Saludas dando la mano enguantada.

Te molesta las mujeres que se visten de manera provocativa.

Las prefieres recatadas.
 

No te interesan las actividades de "machos" como los deportes, ni sus prejuicios sobre la ropa rosa, no comprendes cual es el problema con cruzarse de piernas. 

Sos un ser sensible y no tenes problema en demostrarlo, adoras a los animales en especial si son cachorros y por supuesto no consumís carne porque sabes que es moralmente incorrecto y para mentes inferiores y retrogradas 


Sos un ser de luz como el apostol Pablo, tu no tienes necesidades de la carne! 

martes, 10 de septiembre de 2013

Preferiría no hacerlo

Hacer deporte, comer sano y una vida sexual activa aparecen como ingredientes básicos en la receta contemporánea del bienestar y el éxito. Amor y buen sexo, matrimonio y consumado, vienen juntos o no vienen. Pasar el parte de con cuántos “lo hiciste”, cuántas veces, o sufrir por lo que te está faltando es un trámite común a heterosexuales y al resto del mundo. Personas que no sienten atracción sexual siempre existieron, sólo que ahora deciden correrse del consultorio médico o psiquiátrico, y además conectarse. La asexualidad como factor aglutinante de una comunidad que exige su lugar en la sigla tiene una historia bastante breve. ¿Será un respiro disidente a la omnipresencia de lo sexual? o, al revés, ¿compulsión a seguir hablando de eso, aun cuando no pasa nada?

 Por Magdalena De Santo
 Personas que no se tocan ni con un palo, parejas que duermen separadas, jóvenes que se aburren de las charlas sobre levantes, vírgenes que no les importa, gente que elige vivir su cuerpo como no disponible a la práctica sexual. Se aman, pueden soñar con hijos, pueden ser seductores, eternamente enamorados, incluso onanistas, voyeuristas y fetichistas, todo eso, sí, pero sin ganas de intimar sexualmente con alguien. Así habitan en la omisión que les propicia el prefijo privativo “A” para retirarse del imperativo sexual. Se identifican como asexuales.
 Facundo recuerda con pesar su salida del armario: “En la universidad cometí el error de decir que era virgen. Desde entonces llevé el estigma para ser el chiste fácil”. Quique, para no ser tildado de loser, tuvo relaciones sexuales sólo para cumplir con sus compromisos maritales. Pero no quería; básicamente tenía fiaca: “La sociedad entera va camino a la asexualidad”. Impulso evolucionista y raro. Quique amplía su reclamo cuando señala que “la medición de cualidad y calidad de las relaciones las proporciona el sexo y no debiera ser así”. De hecho es muy difícil distinguir pareja de amistad cuando no es el sexo el que impone los límites. Los varones parecen acordar que su rol de machos sexuales es una presión social demasiado pesada. Aunque también encontramos al asexual con discurso alfa. Sergio es “el más respetuoso con las mujeres porque no las trata para tener sexo”.
 Entre las mujeres, el espectro va desde casos trágicos de solteras crónicas –las mal llamadas solteronas– hasta las más poliamorosas y alegres. Marta en su momento pensó que su inapetencia provenía de un posible lesbianismo mal encaminado, pero finalmente descubrió que quiere ser madre y tener pareja estable con un tipo, aunque le repele la idea de tener intimidad. Para explicar su experiencia recurre a la metáfora culinaria “podés no comer torta de chocolate porque estás a dieta o simplemente porque no te gusta”. Los discursos más festivos se acercan a la parafilia (experiencias de placer que no se centran en la cópula). Marina, una joven colombiana, mantiene varias relaciones sensuales simultáneamente y se hiperexcita mirando, escuchando, pero sin tocar. De personas trans e intersex asexuales, ni noticias.

  Experiencia ameba
Aparentemente, la asexualidad como movimiento identitario surge con una tribu urbana japonesa, vinculada con chicos nipones herbívoros que formaron una subcultura hace menos de una década. Ellos declaraban su aversión por el trabajo y el sexo. En 2001, David Jay –un hombre fornido, estadounidense y nacido en los ’80– fundó AVEN (Asexual Visibility and Education Network), vendiendo remeras con slogans como “Asexualidad: ya no es más sólo para amebas”. Y en los últimos años, celebridades como Janeane Garofalo, Morrissey y Deerhunter se declararon públicamente asexuales. La asexualidad tiene ya los años suficientes como para haber creado sus propios estereotipos (como el protagonista de Doctor Who, por ejemplo).
 La comunidad virtual AVEN es el sitio web oficial que los recoge (mejor dicho, acoge). Allí hay foros, salas de debate, videos, artículos, encuestas, iconografía –la bandera de franjas negra, gris, blanca y violeta– y una cantidad de consignas bien variadas. La página en su versión hispana (AVENes), revela que la mayoría de asexuales son mujeres inscriptas al nacer, con estudios universitarios, sin religión y que se consideran hétero sin sexo. ¿Serán una versión 2.0 de las feministas de los ’80 antisexo? Johanna Villamil, responsable de la plataforma virtual de habla hispana, sostiene que en la web conviven tres objetivos: “El primero es tener un lugar de encuentro para nosotros, donde podamos conocer a más personas y crecer como comunidad. El segundo es tener un espacio de educación para nosotros, los que nos rodean y para quienes estén interesados. Y la tercera es la visibilidad de nuestra comunidad hacia la sociedad”.
 En las redes sociales también están presentes. En la comunidad “Soy asexual y qué” encontramos distintas estrategias discursivas; desde las más esencialistas: “No sufrí de abusos sexuales cuando chic@, tampoco ando decepcionad@ de las relaciones, nací así, soy así”. O las que se encuentran en casi todo activismo: “La asexualidad es la orientación sexual que más discriminación recibe, principalmente porque no es ni siquiera aceptada como algo real”. Acá, la típica lucha interna por quién sufre más también está presente. La ecuación del marginal se aminora con otras consignas más pedagógicas: “Ser asexual es la falta de interés, tu cuerpo funciona de la misma manera que el cuerpo de cualquier sexual, puede recibir placer con igual facilidad, pero lo que te hace asexual es que sencillamente no te interesa hacerlo”. O sea, parecen reconocer que los cuerpos son sexuados.
 En todas las consignas subyace una crítica al paradigma psi que tan hondo caló en nuestra cultura. Es que la asexualidad dispara sobre el corazón mismo de la psicología, la psiquiatría, la sexología y las infinitas narrativas que prescriben el contenido de una vida sexual normal. No se trata de represión, dicen lxs asexuales, ni de fobia, ni de ninguna de las formas que toma el discurso patologizante. Tampoco un tipo de enfermedad mental o trastorno de deseo sexual hipoactivo (uno de los trastornos de enfermedad mental vinculado con la inapetencia sexual eventual que se les achaca). No son antisexo, dicen, no tienen revulsión, rechazo ni asco, menos que menos están guiados por una causa religiosa: no son célibes, aunque parezcan angelitos.
 La teórica Eve Kosofsky Sedwick, en su célebre introducción de Epistemología del armario, reconoce la poca imaginación clasificatoria para entender la sexualidad. Así, de un tiempo a esta parte, la necesidad de utilizar etiquetas distintivas es una política propia del activismo multicolor, justamente para no quedarnos atrapados en un vacío de reconocimiento mutuo y dejar de dar por supuesto lo que la heterosexualidad enseña: la proliferación de categorías parece ser un hábito propio de nuestra era que, por su parte, el sistema capitalista bien sabe absorber.
 En estos esfuerzos taxonómicos no sólo emergen asexuales sino una subdivisión interna entre dos grandes grupos: asexuales románticos y arrománticos. Entre los románticos, existen asexuales bi-románticos, homo–romántico y hétero-romántico, incluso también están con preferencias monógamas o poliamorosas. Llama profundamente la atención que utilicen el término “romántico” para aludir a la elección de su objeto de ternura. Los arrománticos directamente no sienten ningún tipo de atracción sensual por nadie. Todo el abanico de preferencias se incluye en la A, pero nunca en la cama.

  Dame la A, ¿te doy la A? 
Las incesantes dudas emergen: si la atracción sexual no es necesariamente genital, ¿cómo es que hablan de inclinación romántica? ¿Acaso el deseo sensual y la excitación con algunas personas no sería también un tipo de inclinación sexual? Quizá la disputa radica en que “sexo” se dice de muchas maneras. Parece que la asexualidad es ante todo agenitalidad. Partidarios de maneras alternativas de hacer el amor –nunca mejor dicho–, los asexuales románticos eligen variaciones y nuevos repertorios para las conductas eróticas que excluyen el uso de sus genitales.
 Por otro lado, gran parte de las críticas hacia asexuales se comparten con las esgrimidas al colectivo lgtb. Hagamos la prueba y reemplacemos la asexualidad por otra identidad disidente. Por ejemplo, “si todos fueran asexuales, se acabaría la especie humana”. ¿No te suena? La máxima universal como criterio moral no hace otra cosa que tachar nuestra singularidad (mientras los kantianos se retuercen). También se oyen voces que pretenden desestabilizar la utilización de la categoría con comentarios autoevidentes tales como: “No sabés lo que te va a ocurrir en cinco años, no podés definirte ahora”. ¿Nunca te la dijeron? O la persuasiva: “No diste con la persona indicada. Si probaras conmigo, se te pasaría”, que no convencen ni al loro.
 La genealogía de personas asexuales también coincide bastante con varios de los hitos gay. Morrissey, el cantante de The Smiths, es conocido por sus odas a los fracasos del amor. “Pretty Girls Make Graves” o “Will Never Marry” parecen dar cuenta tanto de su homoerotismo como de su dificultad para intimar. Ambas canciones bien podrían ser himnos asexuales. Otra de las figuras que los asexuales se apropian es, ni más ni menos, Andy Warhol. Si bien los biógrafos del rey del pop lo desmienten, el libro de Warhol Mi filosofía de la A a B y de B a A parece ser motivo de identificación asexual, ante todo, por cómo se vincula afectivamente sin contacto carnal hasta el paroxismo. La obsesión del artista por la belleza humana, la reconfiguración de modelos para amar, su voyerismo, son también estandartes del movimiento A. Ellos, asexuales, reclaman su pertenencia en el colectivo de diversidad sexual, y no sólo como parte del largo etcétera que acompaña la sigla lgtb.
  http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3083-2013-09-06.html

martes, 3 de septiembre de 2013

Feria del libro de Mendoza

Hola amigos y amigas que seguís este blog.
Me es grato comunicaros que la asexualidad tendrá su oportunidad en la Feria del libro de Mendoza, en Argentina, a través de la novela Diario de una asexual.
Como sabéis, dicha novela busca acercar la asexualidad al conocimiento popular de forma amena y cercana y los visitantes de dicho evento podrán encontrarla en el stand de Bubok a partir del 23 de este mes.
Para quien quiera saber más sobre dicho acontecimiento os dejo el link:
http://www.argentina.gob.ar/agenda/2061-convocatoria-para-la-feria-del-libro-de-mendoza.php

Ojalá, es al menos mi deseo, podamos poco a poco ir saliendo todos de ese armario maldito donde nos encierran la intolerancia, la ignorancia y los prejuicios.
Un abrazo sincero!!!